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Artesanas triquis, entre pandemia y crisis

Foto(s): Cortesía
Ana Lilia Pacheco

Pese a que los vendedores provenientes de la región Triqui se han mantenido en la calle General Antonio de León y afuera del Palacio de Gobierno en el Centro Histórico de la capital durante la contingencia sanitaria por el COVID-19, también han reportado bajas ventas de los productos que ofrecen.


Al recorrer la calle ubicada a un lado de la Alameda, se observan algunos puestos de artesanías cerrados, mientras los que se mantienen abiertos no cuentan con clientes.


Doña Eugenia, vendedora de blusas y llaveros, comparte que está contenta porque ya pronto terminará junio y espera que en julio termine el confinamiento para que pueda comenzar a regresar el turismo.


“La gente de aquí no compra, algunos sólo ven o pasan por aquí. Los que sí venían seguidos son los de fuera, aunque compraban poco, se llevaban algo”, relata.


La vendedora de origen triqui, quien ya es adulto mayor, lamentó la situación, ya que le es difícil tener un ingreso para poder vivir durante la contingencia sanitaria por COVID-19, ya que la afluencia de personas ha disminuido y con ellos sus ventas.


Tanto ella, como sus compañeros con los que comparte esta calle, han comenzado a vender cubrebocas de tela, algunos tejidos y otros bordados que ofrecen de 35 a 40 pesos.


“Ahorita lo que se está vendiendo son éstos (los cubrebocas). Todos quieren comprarlos y yo hice algunos; quisiera darlos en 60 pesos, pero la gente no lo compraría”, detalla.


Admitió que aunque es lo que “está de moda”, las ventas son muy bajas porque mucha gente los ofrece y ella usualmente vende solamente uno al día, lo cual complica su situación.


Señala que el horario de apertura de su puesto ha cambiado, ya que antes de la pandemia abría a las 8 de la mañana y llegaba a cerrar después de las 10 de la noche; no obstante, ahora abre a las 9 y cierra poco después de las 4.


“Tengo que regresar a la casa a comer porque tampoco hay quien venda comida en las calles y después de las 5 o 6 ya no hay mucha gente en las calles”, destaca.


Doña Eugenia recuerda que los turistas que venían a la capital solían comprar blusas aunque en su mayoría de bajo precio, pues a pesar de que tiene una amplia variedad de blusas, los turistas preferían las de menos de 100 pesos.

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