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“Soy un hombre nuevo”: persona en reeducación

Foto(s): Cortesía
Redacción

Lo que parecía una noche más de discusión con su pareja, para “Luis” se convirtió en el día que cambió la forma de ver su vida. Después de agredir a su esposa, el joven de 25 años de edad pasó un mes en la cárcel, sin ver a su hija de tres años, a sus amigos. Un año después y tras acudir a terapia se sabe "un hombre nuevo".

 

La agresión

 

 

El calendario marcaba los últimos días de octubre, Luis decidió ir por unas copas junto con sus compañeros del volante; el entonces chofer llegó a su domicilio ubicado al oriente de la ciudad y al escuchar los reclamos de la mamá de su hija, su cuñada y a la vez expareja, así como de su suegra, no supo canalizar su enojo y se abalanzó sobre su concubina, de 20 años de edad.

 

 

Los empujones y jaloneos de ambas partes despertaron a los vecinos; en cuestión de minutos la policía estaba en su casa y el ahora estudiante de Administración de Empresas se iba esposado en la batea de la camioneta, acusado de violencia intrafamiliar.

 

 

“La única persona que confiaba en mí fue mí madre, incluso ella culpaba a los demás de la circunstancia en la que vivía, pero asumí la responsabilidad de los hechos y mientras pasaba cada noche en las celdas, reflexionaba los actos; ahí hay mucha gente mala y sabía que eso no era lo mío, tenía que cambiar”, confiesa Luis al término de su sesión semanal, de dos horas de duración.

 

 

A dos meses de terminar su terapia que consta de un año, en el Centro de Reeducación para Hombres que Ejercen Violencia Contra las Mujeres (CRHEVM), Luis es participativo en clase, sonríe, dibuja, le gustan las dinámicas, apoya a sus compañeros recién ingresados a rehabilitación cuando confiesan que estuvieron al borde del suicidio.

 

 

“A estas alturas analizo mi buena o mala suerte, andar con mi cuñada, hacerme esposo de su hermana, pero estoy vivo, no acabé haciendo una tontería y ahora identifico los tipos de violencia, ahora controlo mis emociones; me dejaba guiar por lo que sentía y empezaba con violencia psicológica”, enfatiza quien contrajo nupcias a los 20 años con una menor de edad.

 

 

"Me dan like"

 

 

Emocionado por ser una persona nueva, ahora Luis aconseja a sus amigos y familiares sobre la violencia de género, la violencia y sus consecuencias, las cuales asegura que son fatales.

 

 

“Al principio pensé que me iban a rechazar, pero cuando les explico lo que viví en la cárcel y que las mujeres valen tanto como nosotros, se sorprenden, me agradecen y hasta me dan like”, confiesa orgulloso el ex albañil y taxista.

 

 

Finalmente, el sentenciado, a un año de reeducación, confesó que las veces que platica con su expareja lo intenta hacer de forma pacífica; pero ahora “ella es la que grita y se enoja”, incluso dice que la invitó para que acuda al psicólogo. “Yo soy otro y quiero ayudar, no me arrepiento porque me sirvió para renacer”.

 

 

Casi mil casos canalizados

 

 

A partir del año 2013 se creó por orden del ejecutivo y estaba como un pendiente tras la aprobación de la Ley general de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia publicada en el Diario Oficial de la Federación desde 2007, el CRHEVM dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), en ese entonces ubicado sobre la avenida Lázaro Cárdenas de Santa Lucía del Camino.

 

 

Sin embargo, fue hasta 2014 cuando comenzaron los primeros programas, mismos que van para acusados, sentenciados, presos, estudiantes y hasta voluntarios.

 

 

Desde el 25 de noviembre a la fecha, 921 personas han sido apoyados por psicólogos en la dependencia.

 

 

¿Quiénes llegan?

 

 

Todo mayor de edad que sea acusado de violencia intrafamiliar y reciba por orden judicial el mandato de ser reeducado; quien en su centro escolar sea detectado por violencia contra las mujeres y hombres que de forma voluntaria detecten que tienen un problema y quieran cambiar.

 

 

“Pasa algo muy curioso, nadie viene totalmente obligado ni totalmente voluntario; muchos de los voluntarios vienen porque su novia les puso un ultimátum; ellos se inscriben, le dicen a la pareja que van a cambiar y se van a los dos meses”, detalló el director del centro ubicado en la calle de Díaz Ordaz, Eduardo Liendro Zingoni.

 

 

También el directivo detalló que el 70 por ciento de las damas que denuncian a su esposo se desisten y no siguen el trámite, entonces las indagatorias se turnan al archivo temporal y si el hombre que tiene cita deja de venir, la institución lo canaliza al Juez y ya no saben qué procede respecto a la sanción.

 

 

El personal del Centro de Reeducación para Hombres que Ejercen Violencia Contra las Mujeres también visitan los centros de readaptación de la entidad y dan terapia desde las celdas, situación que es bien vista por los reos, asegura Liendro Zingoni.

 

 

“Con-Vivencias Sin Violencia”

 

 

Respecto a los estudiantes, para ellos se creó el programa para adolescentes “Con-Vivencias Sin Violencia”, cuyo objetivo es ofrecer un plan psico-pedagógico para prevenir la violencia de género y sexual en hombres adolescentes, propiciando la reeducación y el desarrollo psicológico, emocional y social, a la vez que se brindan herramientas que propicien sensibilidad y conciencia, evitando reincidencias.

 

 

“En estos casos, algunos maestros han sido renuentes ante su falta de conocimiento acerca de la violencia de género; la intención es que los jóvenes que se detecten con problemas sean canalizados por la escuela hacía nosotros; sin embargo, las instituciones dicen que no se quieren meter en problemas y aún estamos en el proceso de concientización donde participaron 352 alumnos de varias escuelas de nivel medio y medio superior”, subrayó Eduardo Liendro Zingoni.

 

 

Las debilidades

 

 

A pesar de ser el único centro en su tipo, el CRHEVM tiene carencias, su principal debilidad es que el recurso de operación es de cero pesos con cero centavos y su cobertura es limitada.

 

 

Según el último informe que presentó, la dependencia presenta como su principal necesidad y con carácter de urgente contar con presupuesto, equipo y mobiliario; hay cinco computadoras para 12 personas.

 

 

También piden mejorar las condiciones de transporte, pues solo cuentan con un solo vehículo oficial y con viáticos para salidas programadas.

 

 

Finalmente exigen ampliación de cobertura, ya que de las ocho regiones, sólo tienen presencia en Valles Centrales, lo que provoca que los asistentes de otras regiones abandonen las clases; así mismo, piden apoyo para atender los 16 centros de internamiento existentes en el Estado.

 

 

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Hombres recluidos en los Centros de

 

 

Reinserción Social que han recibido ayuda

 

 

Penitenciaría Central del Estado (Ixcotel): 156

 

 

Centro de Reinserción Social de Tuxtepec: 24

 

 

Centro de Reinserción Social de Cosolapa: 96

 

 

Centro de Reinserción Social de Tehuantepec: 38

 

 

Centro de Reinserción Social de Juchitán: 17

 

 

Centro de Reinserción Social de Matías Romero: 68

 

 

Centro de Reinserción Social de Miahuatlán: 51

 

 

Centro de Reinserción Social de Etla: 19

 

 

Dirección de Ejecución de Medidas para Adolescentes - DEMA: 57

 

 

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“Nadie viene totalmente obligado ni totalmente voluntario, muchos de los voluntarios vienen porque su novia les puso un ultimátum, ellos se inscriben le dicen a la pareja que van a cambiar y se van a los dos meses”.

 

 

Eduardo Liendro Zingoni

 

 

Director del CRHEVM

 

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