Cada 24 horas, Luz María deja el papel de madre para iniciar su jornada de trabajo como elemento de la Policía Municipal de Oaxaca de Juárez.
Así lo ha hecho desde hace 21 años de edad, cuando llegó al cuartel de la entonces Policía Metropolitana para pedir una oportunidad de trabajo.
Lo que sería un empleo temporal, la llenó de satisfacciones y por ello decidió quedarse en la corporación una vez que terminó su instrucción básica que duró tres meses.
Sonia, Luz María y Nayeli, integrantes de la Policía Municipal de Oaxaca de Juárez.
Recuerda que por esas fechas nació su primer hijo, del que debía separarse cada 24 horas para cumplir con su jornada de trabajo.
“Es difícil, para toda madre es difícil tener que separarse de sus hijos para ir a trabajar, pero más para nosotras, que al iniciar nuestra jornada de trabajo no sabemos si vamos a regresar a casa, ya que nuestra actividad es de alto riesgo”, señala.
Luz María reconoce que sin su madre, no hubiera podido salir adelante, ya que ella se encargó de cuidar a su hijo mientra laboraba.
“A mí me toca festejo por partida triple, ya que el 10 de mayo es cumpleaños de mi hijo, mis hijos me festejan por el día de la madre y yo festejo también a mi madre”, cuenta.
Con el paso de los años, destacó en su trabajo, donde además conoció a quien ahora es su pareja, con quien ha procreado una hija.
Ahora, su labor de madre la combina con la de mujer policía: la encargada del sector centro, quien se encuentra al mando de más de 40 elementos de la Policía Municipal, en su mayoría hombres.
“Siempre es importate la presencia femenil en todos los sectores, ya que nosotras tenemos el instinto, por eso siempre acompañamos a los compañeros en los rondines, por ejemplo si te encuentras un caso de violencia intrafamiliar, un niño extraviado o alguna mujer víctima de actos de tipo sexual, sienten más confianza con nosotras”, precisa.
Hoy 10 de mayo, mientras muchas madres pasarán el día con su familia, Luz María cumplirá con su jornada normal de trabajo de 24 horas por la necesidad del servicio.
“Mis hijos saben que físicamente no estoy con ellos, pero ellos están en mi corazón y mi pensamiento; con el apoyo de los actuales mandos, podrá disfrutar de otro día de descanso, en otra ocasión”, cuenta.
Como policía, pide a la madres estar al pendiente de sus hijos, saber detectar a tiempo cuando sus hijos comienzan a andar en malos pasos, sobre todo, con malas compañías.
“Pido que estén muy cerca de ellos, que platiquen con ellos, porque pueden agarrar malos hábitos que los pueden llevar a las adicciones”, señala.
En el día la madre, Luz María recuerda un auxilio que prestó hace algunos años en la zona del mercado de abasto, donde ayudó a una mujer a dar a luz.
“Recibir a un niño es una experiencia maravillosa, aunque ya tenía un hijo, nunca había visto nacer y apoyar a una mujer en las labores de parte, fue muy bonito recibir al niño, recuerdo que por el radio me asesoraron hasta cuántos centímetros debía cortar el cordón umbilical”, relata.
Decidió ser policía por admirar a las fuerzas castrenses
Sin ningún familiar cercano o lejano en las fuerzas castrenses, desde niña Sonia Josefina siempre admiró a los militares, por su forma de marchar e imponer respeto en algún acto.
Desde entonces, le llamó la atención poder integrarse a alguna corporación policiaca.
Así, hace 10 años, se alistó en las filas de la Policía Municipal de Oaxaca de Juárez, cuando entonces tenía dos hijos.
Ahora, tiene un hijo que está por cumplir los tres años, quien al igual que los otros dos, la admira cada vez que la ve uniformada.
“Es muy pequeño, aún así, me dice que me cuide, que tenga mucho cuidado en mi trabajo, porque sabe que un policía detiene a personas malas”, cuenta.
Al terminar su jornada de trabajo, sabe que sus hijos y la casa la esperan. Y mientras algunos de sus compañeros sí llegan a su casa a descansar, ella tiene que preparar el desayuno y comida para la familia.
Luego, una vez que salen para la escuela, seguir con los quehaceres de la casa, como lavar, planchar y cuidar que no falta nada para el siguiente día, en que sus hijos se quedarán al cuidado de otra persona mientras cumple en su trabajo como policía.
Cuatro años en la policía
Nayeli tiene cuatro años en la policía de Oaxaca de Juárez y lo más doloroso para ella es separarse de sus hijos de 4, y 7 años mientras cubre su servicio de 24 horas.
Aunque sabe que están en buenas manos, ya que los cuida su madre y su hermana, siempre está al pendiente de ellos y les llama cuando tiene una oportunidad.
Por ello, apenas termina su turno, regresa a su casa con la intensión de encontrarlos, ya que a la s8 deben salir para ir a la escuela.
“Si ya no los veo, les preparo algo para el recreo y les llevo su comida a las 10:30, donde los veo un rato y es dos horas más tarde cuando ya los voy a recoger”, precisa.
“Todas la mujeres que integramos la policía sabemos del riesgo, creo que por eso nos duele un poco más dejar a nuestros hijos en casa, porque el trabajo es peligroso y en realidad no sabemos si vamos a regresar al siguente día, así es la vida del policía, pero estamos acá porque en cada servicio nos queda la satisfacción de servir a la ciudadanía”.
Nayeli y su compañero en sus recorrido en el primer cuadro de la ciudad. FOTO: Esteban Marcial


