Alejandro cayó preso hace unos años. Era la primera vez que estaba en el penal de Ixcotel.
Su amigo, en cambio, era la tercera vez que llegaba a este reclusorio. Eso le ayudó mucho, pues Carlos ya sabía cómo les iría en el penal.
La llegada
Una vez que recibieron el auto de formal prisión, llegaron al patio central. Alejandro no sabía a lo que tenía que enfrentarse.
Pero en los tres días que llevaba en el penal, sabía que ahí todo se movía con dinero.
“Desde que llegas y te meten a una especie de celda grande, afuera del penal, los reos pasan a verte y te piden un varo para llevar algún recado a tu abogado o tu visita, que aún no sabe cómo guiarse adentro de la cárcel”, menciona.
La mesa directiva se encargaba de designar las celdas para los internos.
Sin embargo, reconoce que eso no es nada, no se compara en nada para cuando ya es trasladado al patio.
Mientras Alejandro dice que él no sabía de nadie más en el penal más que de su amigo Carlos, cuando apenas llegó al patio, mucha “gente” ya sabía que iba para allá y que era “raza”; primero, por haber caído con Carlos y porque el patio sería su lugar, ya que sabían que no tenía dinero para poder elegir alguna celda.
Ahora, ya libre, Carlos cuenta que esa gente que ya sabía por el delito que iba, eran los “vigilantes” de la mesa directiva, quienes se encargan de investigar quiénes llegarán al patio y el dinero que les representan.
“Como Carlos ya había estado ahí, pues nos fue más fácil, algunos internos hasta lo felicitaron por haber regresado y él se encargó de recomendarme con la banda”, así recuerda sus primeras horas en el patio de la penitenciaría central.
El taller de carpintería, uno de los más "productivos" para la mesa directiva.
Todo se mueve con dinero
Ahí, cuenta, empieza otro martirio. Apenas tienes unas horas en el patio y te empiezas a dar cuenta que todo se mueve con dinero.
“Las primeras noches las pasas de arrimado en algún dormitorio, pero si quieres algo para tí, sólo un 'cantón’ (pequeño cuarto), debes comprarlo desde 400 pesos y no sólo es el dinero, debes esperar a que se desocupe uno o la mesa, a través del mayor del dormitorio, 'recupere' uno y te lo puedan designar.
"Al ser nuevo húesped del penal, quien te enseñe las áreas y lugares también te cobra de uno a cinco o hasta 20 pesos.
“Te lleva al lugar donde se sirve la comida (rancho), te enseña los baños, dónde están las llaves de agua potable y los talleres, así como te va diciendo lo que puedes trabajar y con quién hay que reportarse”.
Alejandro recuerda que él tuvo que pagar 500 pesos por su “cantón” y así ya pudo tener sus cosas: como ropa, zapatos y objetos de aseo personal.
Durante el tiempo que estuvo preso, conoció la forma en que operaba la mesa directiva, la cual prácticamente condicionaba al director sobre lo que se hacía al interior del penal.
“Del dinero que se paga por un cantón, la mitad es para el preciso (presidente de la mesa) y el resto para el mayor que te lo asignó. Se supo que de la mitad conque se queda el mayor, ese dinero se destina para material de limpieza y lo que falte en el dormitorio.
Los internos realizan diversos festivales en fechas importantes.
"Negocio es negocio"
En la cárcel, ejemplifica, “negocio es negocio”.
La zona de comercios es lo que más dinero deja a la mesa directiva.
“Un puesto lo puedes comprar desde 20 mil a 50 mil pesos. Y si éste funciona bien y deja buenas ganancias, lo puedes traspasar cuando te vas, porque si lo llevas a la quiebra, pues pierdes tu inversión y el espacio”, cuenta.
Pero además del espacio, la mesa directiva se encarga de controlar todo lo que se va a vender, pues tienen convenios con una sola empresa refresquera y controlan el acceso de otros productos.
“El preciso gana por todo, desde que te venden el puesto, hasta por lo que se va a vender; para ellos, todo es negocio. Como la carpintería, que me contaron que una vez un interno la compró en 50 mil pesos y todo lo que generaba era para él. El interno le pagaba por mueble a los maestros carpinteros y sus chalanes”.
Los demás talleres corren la misma suerte. “Lo de los balones no representa mucho dinero, porque de por sí los que llevan el balón le dan muy poca ganancia. El presidente de la mesa obliga a trabajar a los que son sorprendidos robando o tienen mala conducta. El ordena que sean llevados a las celdas de castigo, donde tienen la obligación de trabajar en el balón”.
“La cárcel es una ciudad pequeña. El presidente de la mesa directiva es quien pone las reglas y los internos deben cumplirlas. Tienen su equipo de vigilantes, quienes se enteran de todo lo que ocurre al interior, así sea un secreto de dormitorio; tarde o temprano, se enteran de todo”, cuenta.
La autoridad asegura que en ningún penal del estado existe el autogobierno.
Alejandro cuenta que durante su estancia, no tuvo problemas con nadie; primero, porque estaba recomendado por su amigo y algunos integrantes de la mesa directiva.
En ese tiempo, supo del temor de que al llegar la noche, debe estar con un ojo cerrado y otro abierto, ya que en el dormitorio puede pasar “cualquier cosa”.
Recuerda, por ejemplo, una noche cuando otros reos llegaron a su dormitorio y escuchó gritos y lamentos.
“Nadie dijo nada, sólo se escuchó que sacaron a tres o cuatro compas, se los llevaron al baño y les dieron una ‘recia’ (golpiza) al haber sido descubiertos que pretendían integrar una nueva mesa directiva.
“Algunos terminaron en el hospital y quienes no sufrieron heridas graves, terminaron en otros penales. Nadie los volvió a ver en el patio. Fue varios días después, cuando nos dimos cuenta de quiénes se trataba, porque ya no estaban en el pase de lista”.
La versión oficial
El subsecretario de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Seguridad Pública, Víctor Alonso Altamirano, reconoció que hasta hace unos años, la mesa directiva era la que controlaba la penitenciaría de Ixcotel.
“Resulta increíble que para que un reo pudiera asistir a una diligencia al juzgado y poder realizar otro trámite, el oficio debía llevar el visto bueno de la mesa directiva”, dice en entrevista con NOTICIAS.
“Eso se acabó, en ninguno de los 16 centros penitenciarios del estado hay autogobierno, el control lo tiene la autoridad competente”, indica.
Adelantó que para este mes de noviembre entrará en función el penal varonil de Tanivet, con lo que se desahogará la penitenciaría central.
Las "tarifas"
400 pesos, costo de un “cuarto”
20 pesos, lo que cobra un interno por un “tour” al interior del penal
20 mil pesos, lo que cuesta un local comercial en el penal
2 pesos, costo de un jabón o pasta dental que ha sido robado a otro interno




