Patricia Hearst fue una joven heredera multimillonaria que se enamoró de sus secuestradores, cometió delitos por ellos e hizo conocido en el mundo entero el llamado Síndrome de Estocolmo.
Su nombre completo fue Patricia Campbell Hearst. Nació en San Francisco, el 20 de febrero de 1954 y fue nieta del magnate de la prensa William Randolph Hearst.
El secuestroA los 19 años, Patty Hearst era una joven multimillonaria, perteneciente a una de las familias más ricas de Estados Unidos, que se enamoró de su profesor de guitarra. Él era un chico de izquierdas y algo hippie con el que planeaba casarse y junto al que vivía en un apartamento del campus de Berkeley, California.
Pero el 5 de febrero de 1974, unos desconocidos entraron en su casa, sometieron a su novio y a un vecino que se entrometió y, al secuestrarla, modificaron el rumbo de la vida de Patty Hearst.
Patty fue secuestrada por un pequeño grupo armado de izquierda denominado Ejército Simbiótico de Liberación (Symbionese Liberation Army o SLA).
Los secuestradores eran miembros de una guerrilla urbana que en aquél entonces contaba con una docena de miembros y tenía como objetivo derrocar «la dictadura corporativa» del gobierno del presidente Richard Nixon.
Inspirados por los movimientos guerrilleros de izquierda de América Latina, consideraban que los Hearst eran miembros de "una familia de la clase dirigente superfascista" que controlaba EU.
Los «simbióticos» creían en el liderazgo del Tercer Mundo para un eventual proceso revolucionario de orden planetario. Y sabían que el Tercer Mundo empieza siempre al lado de casa, así que convirtieron el secuestro de Patty Hearst en un chantaje a las autoridades y a su padre, que debían cumplir una condición cada uno: liberar a dos militantes del SLA presos por asesinato en San Quintín y entregar “una cesta con comida de calidad por valor de 70 dólares” a todos los californianos pobres.
La liberación de los reclusos ni se valoró por parte de las autoridades. Pero las peticiones del grupo dieron como resultado la donación por parte de la familia Hearst de comida por un valor de 6 millones de dólares para los pobres, después de lo cual no hubo noticias de Patricia.
La vida de Patty en cautiverioMientras medio mundo se preguntaba qué había sido de la heredera, ella pasaba días y noches encerrada en un armario y sometida a vejaciones de todo tipo, así como un lavado de cerebro, por los integrantes del autodenominado Ejército Simbiótico de Liberación (SLA).
Los miembros del SLA se comunicaban con la familia Hearst enviado grabaciones de audio a la prensa, que exigían fueran reproducidas por todos los medios.
En algunas de ellas se podía a escuchar a la propia Patty Hearst pidiendo a sus padres que cumplieran con las demandas de sus captores.
Pasaban las semanas y el secuestro más mediático de la época se dilataba hasta que, un par de meses después de su rapto, Patty Hearst comunicaba a través de una cinta casette que ella ya formaba parte del grupo terrorista y que estaba dispuesta a “quedarse y pelear”. "Patria o muerte. Venceremos", se la oía decir a Patty en español en el audio.
También aprovechaba la ocasión para pedir que no la llamaran más por su nombre, que ahora prefería responder al de "Tania", en recuerdo y honor a otra guerrillera célebre, la compañera sentimental del "Ché" Guevara en Bolivia, Tamara Bunke.
Inicia su trayectoria delictivaPoco después, el 5 de abril de 1974, Patty fue fotografiada armada con un rifle de asalto durante el atraco a una de las sucursales del banco Hibernia. Además de portar un fusil, la heredera iba vestida como la perfecta mujer revolucionaria de los setenta. Se dictó una orden judicial de captura.
El 16 de mayo de 1974, Patty Hearst se vio implicada en un tiroteo en una tienda de Los Ángeles, en la que miembros del SLA habían intentado robar.
La joven logró escapar junto a dos de sus compañeros, aunque dejaron atrás una multa de tráfico que condujo a las autoridades a la casa del barrio de Compton de Los Ángeles en la que se ocultaban varios miembros del SLA.
Al día siguiente, la Policía rodeó la vivienda y, tras un intenso tiroteo, se produjo un incendio en la vivienda en el que murieron seis miembros de la guerrilla, incluido su líder, con el que se vinculó sentimentalmente a Patty Hearst.
La captura de PattyLa joven siguió los eventos en directo por televisión desde el motel en el que se ocultaba junto a dos miembros de SLA, con los que se dio a la fuga, viajando a Nueva York y Pensilvania, para regresar al cabo de un tiempo a California.
Patty Hearst, alias Tania, tras la muerte de los miembros del SLA a manos de la Policía, envió otra cinta en la que confesaba su amor platónico por uno de los guerrilleros muertos, un tal Cujo, “el más gentil y hermoso hombre que he conocido”.
Tal era el romance que en la cinta decía “nunca Cujo ni yo habíamos amado de la forma que lo hicimos. El establecimiento de nuestra relación fue también un compromiso con la lucha y el amor por nuestro pueblo”.
La vida de guerrillera de Patty Hearst terminó 18 meses después de su secuestro, cuando el 18 de septiembre de 1975 fue detenida por agentes del FBI en San Francisco.
Tras su arresto, apareció en televisión esposada y desafiante, con los brazos en alto y los puños cerrados.
Cuando, en la ficha carcelaria le preguntaron su profesión omitió el hecho de que había obtenido una brillante Licenciatura en Zoología y aseguró que ella era “guerrillera urbana”.
"El juicio del siglo"Meses más tarde se inició uno de los juicios más famosos de la historia de Estados Unidos.
En su juicio, comenzado el 20 de marzo de 1976, Patty Hearst declaró que había sido encerrada en un armario y abusada física y sexualmente, sometida a un lavado de cerebro, lo que causó su decisión de comprometerse con el grupo.
Los abogados de la familia Hearst buscaron atenuantes para Patty, entre ellos el Síndrome de Estocolmo.
En 1976, el Síndrome de Estocolmo apenas se conocía, había surgido tres años antes en un lejano país escandinavo, también con un idilio entre una secuestrada y su secuestrador. Los abogados de Patty no convencieron al tribunal.
La defensa no tuvo éxito y Patty Hearst fue acusada de robo de banco. Así que Patty Hearst recibió una sentencia de 35 años de prisión. Luego se le redujo a 10. Y finalmente sólo cumplió 22 meses gracias a una amnistía que concedió el presidente Jimmy Carter y fue indultada en forma definitiva por Bill Clinton en los noventa.
Patty se vuelve a enamorarAlgunos medios contaron que en la cárcel se enamoró de un guardia, no se confirmó.
Lo que sí ocurrió es que tan sólo 24 horas después de salir de prisión se enamoró del guardaespaldas que le puso su familia.
A los dos meses de recuperar su libertad, Patty Hearst contrajo matrimonio con el guardaespaldas, con el que tuvo dos hijas y con el que estuvo casado hasta el fallecimiento de éste en 2013.
Después Patty se dedicó al cine alternativo y a la cría de perros y recuperó, en parte, su vida previsible de chica rica.
