En medio del incremento de fraudes y extorsiones en el país, autoridades y expertos en seguridad han lanzado una advertencia poco común pero cada vez más relevante: la basura puede convertirse en una fuente de información para los delincuentes.
Recibos del supermercado, etiquetas de envíos, facturas o cualquier documento que contenga nombre, dirección o número telefónico pueden ser utilizados por grupos dedicados a la extorsión. De acuerdo con estas alertas, algunos delincuentes revisan bolsas de basura en busca de estos datos para después contactar a las víctimas, muchas veces haciéndose pasar por autoridades o generando miedo con información personal real.
El método es sencillo pero efectivo: con solo un recibo o una etiqueta de paquetería, pueden reconstruir perfiles básicos de las personas y usarlos para amenazas o fraudes telefónicos.
Ante este riesgo, la recomendación es clara: destruir por completo cualquier documento antes de desecharlo. Romper, rayar o recortar los datos personales puede marcar la diferencia entre la seguridad y la vulnerabilidad.
Autoridades de seguridad insisten en que la prevención comienza en casa y recuerdan que, ante cualquier intento de extorsión, está disponible la línea de denuncia anónima 089.
