De hermoso cuerpo y espantosa cara de caballo que cubre con un velo, la Siguanaba es una mujer que en las noches sin luna se aparece a los hombres bañándose a las orillas de los ríos, tanques de agua y piletas.
Tras un vestido blanco transparente, arregla su larga cabellera con un peine de oro. Cualquier hombre que la ve, queda totalmente embelesado por su cuerpo.
Cuando logra que los hombres se acerquen a ella, retira el velo de su rostro y les muestra su espantosa cara, abre su hocico, suelta su nauseabundo aliento y atrapa el alma de aquel que la ve.
Originalmente esta mujer era llamada Sihuehuet, que significa mujer hermosa. Tuvo un romance con el hijo del dios Tláloc, del cual resultó embarazada. Pero ella fue una mala madre, pues dejaba solo a su hijo para irse con un amante.
Por esa razón, los dioses le lanzaron una maldición. Fue condenada a tener un rostro horrendo y vagar de noche por los caminos, veredas y calles solitarias.
Origen de la leyendaSegún relatos, Sihuehuet era una campesina muy bella que usó sus encantos femeninos, además de la magia negra para hechizar y seducir al príncipe Yeisun, hijo del dios Tláloc.
Así logró casarse con Yeisun y convertirse en princesa. Logró engendrar un hijo, al cual llamaron Cipitio.
Una vez casada con Yeisun, el príncipe deja su hogar para pelear en una guerra; la ausencia del príncipe se tradujo en infidelidades por parte de Sihuehuet y el descuido y abandono total de su hijo Cipitio, el cual se alimentaba de cenizas, estaba barrigón y enfermo.
Lo peor fue cuando el hambre de poder, llevó a Sihuehuet a transformar a su esposo el príncipe Yeisun en un monstruo gracias a un brebaje mágico, así reclamaría el trono para uno de sus amantes.
Yeisun fue convertido en una bestia de dos cabezas que causaba terror en el reino. En una fiesta, Yeisun empezó a acosar a los invitados y desató el terror. Un guardia enfrenta a la bestia, vence y la mata.
Tláloc al fin se todo se da cuenta de todas las atrocidades hechas por Sihuehuet. Consulta con el dios Teotl y le pide su ayuda. Teotl maldijo a Sihuehuet. Con esta maldición pasaría a llamarse Siguanaba, que significa mujer horrible.
Ella sería hermosa a primera vista, pero cuando los hombres se le acercaran, daría vuelta y se convertiría en un ser horrible.
El dios la condenó a vagar por el campo, apareciéndose a los hombres que caminan solos por la noche.
La Siguanaba siempre busca a su hijo Cipitio, a quien el dios Teotl le concedió la juventud eterna como castigo a ella por no cuidarlo como toda buena madre.
Persigue a los hombres infielesSegún cuenta la leyenda, la Siguanaba se le aparece en lugares solitarios a los aventureros que viajan de noche o a aquellos trasnochadores que gozan del alcohol y las mujeres.
Todos están propensos a encontrarla. Sin embargo, persigue con más insistencia a los hombres infieles que hacen alarde de sus conquistas amorosas.
La Siguanaba se les aparece en cualquier estanque de agua o pileta en altas horas de la noche, o a orillas de ríos según otras versiones.
La ven bañándose con un vestido blanco transparente y alisando su hermoso cabello negro con un peine de oro. Su bello cuerpo se trasluce a través del camisón.
Dicen las tradiciones que el hombre que mira su bello cuerpo se vuelve loco por ella y queda embrujado.
Lleno de lujuria y viendo la soledad del lugar, el hombre llega hasta esta hermosa mujer para seducirla.
Es entonces cuando ella lo llama y en el momento en que lo tiene dominado, le muestra su horrible rostro con apariencia de caballo y le revela su condición espectral.
Sus víctimas ven sus ojos que se salen de sus cuencas y se tornan rojos como si sangraran. Su antes tersa y delicada piel, se torna arrugada y verduzca como de muerta. Sus senos ahora flácidos llegan hasta el suelo. Su cabello se transforma a enredado y demoníaco. Las uñas le crecen al momento en que suelta una carcajada aterradora que paraliza de terror al que la escucha.
Según la leyenda, la Siguanaba persigue a los hombres o los hace que la sigan hasta barrancos, para luego arrojarlos, haciendo que pierdan la vida y el alma a favor de ella.
Cómo sobrevivir a la SiguanabaEl consejo de los hombres que la han visto y han sobrevivido a la terrible experiencia, es portar un crucifijo o una medalla bendecida y al sentir su presencia, morder el objeto y encomendarse a Dios.
Otros dicen que hay que ser valiente y tratar de jalarle el cabello, ya que así ella se asusta y se lanza al barranco.
También se dice que para no perder el alma en el encuentro hay que repetir ciertas palabras para alejarla. Existen un sinfín de trucos y oraciones contra la Siguanaba.
Cuando un hombre ha fallado en toda esta defensa y ha sucumbido a la Siguanaba, se dice que pierde su alma y ha quedado sin conciencia.
Mito difundido por los españolesSe cree que el mito de la Siguanaba pudo haber sido introducido en el Nuevo Mundo por los conquistadores españoles durante el período de la Colonia, quienes lo habrían usado para ejercer control sobre las poblaciones indígena y mestiza de la región.
La leyenda de la Siguanaba se extiende por toda Centroamérica y parte de México. Se le conoce con diversos nombres pero al final es la misma.
La Siguanaba, en k’iche’ siguan'wana'b'a, significa ‘hermana espectral del abismo’.
También es llamada Sihuanaba, Siguamonta, Siguampera, Cigua, Cegua, Caballona, Chuca, Sucia, Bandolera, Macihuatli, Matlacihua, Tisigua y Xtabay.
