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La historia de Al Capone y el fantasma de James Clark

Foto(s): Cortesía
Redacción

El carismático personaje de Al Capone y sus atrocidades han sido fuente de inspiración para innumerables libros, películas y series televisivas que lo han convertido en toda una leyenda de la que, aún hoy, se siguen descubriendo nuevos y escabrosos detalles. Un ejemplo es su tormentosa relación con el mundo paranormal.

 

El gángster de Chicago más temido, tenía sus propios miedos y durante su condena en la prisión Eastern State Penitentiary, se vio cara a cara con los fantasmas de su pasado.

 

 

Inaugurada en 1829, esta cárcel fue creada para imponer el orden.

 

 

Los ajustes de cuenta son casi una "ley" que "regula" el despiadado mundo de la mafia, es el método que utilizan para resolver la mayoría de sus conflictos, una práctica que nunca acaba bien. Es así como empieza la historia que marcaría Al Capone para el resto de sus días, con la venganza por el asesinato de Pasquale Lolordo (Patsy), presidente de la Unión Siciliana y socio de Al Capone, a manos del su rival más fuerte,  Giuseppe  Aiello  (Joe)  y sus matones, Pete Gusenberg, Frank Gusenberg y Albert Kachellek (James Clark), cuñado de George Moran (Bugs), otro adversario de Al Capone, quienes deciden liquidar por el mismo motivo que habían matado a su sucesor en ese codiciado puesto, del que Aiello se sentía más merecedor.

 

 

 

 

 

Rivalidad entre pandillas

 

 

Obviamente este gravísimo incidente no deja indiferente a Al Capone que rompe el pacto de paz firmado seis meses antes y comienza una sanguinaria persecución, que acabó con la vida de la mayoría de los hombres de la banda de Aiello. El broche de oro se puso con la operación que pretendía eliminar a su otro adversario en la masacre del día de San Valentín, ocurrida  el 14  de febrero en 1929, donde murieron todos los participantes en el asesinato de Lolordo, junto a otros miembros de la banda de Moran: el contable Adam Hayer y dos colaboradores Reinhardt H. Schwimmer y John May. Limpieza, que coronaría a Al Capone como el definitivo Rey del Hampa.

 

 

 

 

 

Un Rey que fue derrocado poco tiempo después por Los Intocables de Eliot Ness que consiguieron condenarlo a 11 años de prisión por evasión de impuestos. Fue allí, lejos de su imperio, donde Al Capone comenzó a ser visitado por el fantasma de una de las víctimas del San Valentín maldito: James Clarck (Jimmy), con el que los compañeros de prisión oían pelear continuamente al Boss.

 

 

Los ataques de pánico

 

 

Según cuentan, el Rey del Hampa llegó a estar tan aterrorizado por esta visión que buscó la ayuda de espiritistas y sensitivos que, como imaginaréis, no tuvieron ningún éxito, por lo que los ataques de pánico no cesaron y terminaron por ingresarlo en un hospital psiquiátrico para presos. Según los informes médicos, Capone padecía una atrofia cerebral causada por la sífilis, enfermedad que contrajo en su juventud por tener relaciones con una prostituta infectada.

 

 

 

 

 

Esta afección provoca, entre otros síntomas, depresión, manía, ideas delirantes, paranoia y mioclono (contracciones involuntarias de los músculos), lo que explicaría que creyera verdaderamente no solo ver el fantasma de Jimmy, sino que sintiera que este incluso lo atacaba. Como ves hasta a los mayores y más poderosos villanos les llega al final su castigo.

 

 

Eastern State Penitentiary, se mantuvo en actividades hasta 1971, para después ser abandonada en 1994, cuando reabrió sus puertas como un museo. Actualmente, se llevan a cabo visitas guiadas y recorridos temáticos.

 

 

Los visitantes pueden entrar a la celda de Al Capone, donde se han recreado sus pertinencias.

 

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