El pasado 10 de noviembre, un sujeto fue sorprendido abusando de una perrita en Salina Cruz, por lo que fue detenido y señalado por el delito de abuso sexual contra un animal.
El caso se originó tras un reporte ciudadano que alertó sobre un presunto acto de zoofilia cometido en la colonia Hidalgo Poniente, en aquella localidad del Istmo de Tehuantepec, por un sujeto identificado como Carlos C. M.
Según el primer informe, un vecino sorprendió al señalado en flagrancia luego de escuchar el llamado de un menor que habría presenciado la escena. El individuo fue retenido y trasladado a los separos municipales antes de ser puesto a disposición del Ministerio Público.
Colectivos de protección animal y habitantes del sector solicitaron la presencia de simpatizantes para la audiencia programada para ayer a las 13:30 horas, con el objetivo de lograr la aplicación de las sanciones establecidas en el artículo 421 del Código Penal estatal, que contempla penas de tres meses a un año de prisión y multas de 200 a 800 días de salario para quienes utilicen animales vertebrados con fines sexuales.
Organizaciones locales anunciaron que continuarán acompañando el proceso legal y han convocado a la ciudadanía a mantenerse atenta al desarrollo del caso. Asimismo, rescatistas informaron que buscarán asegurar a otros animales que, presuntamente, estaban bajo resguardo del señalado.
Por la tarde de ayer, el colectivo Rescatando a los Peludos S.C. informó que, en un hecho considerado histórico para la defensa y procuración de justicia hacia los animales en la región del Istmo, Carlos C. M. fue vinculado a proceso por el delito de abuso sexual animal, luego de ser acusado de agredir a una perra de nombre "Chiris". El juez determinó que el imputado continuará su proceso en libertad condicional, mientras avanzan las investigaciones complementarias.
De acuerdo con la organización defensora de los animales, esta es la primera ocasión en el Istmo de Tehuantepec en que un caso de abuso sexual contra un ser sintiente llega ante un juez y se formaliza como proceso penal, lo que marca un precedente en la aplicación del marco legal contra el maltrato animal en Oaxaca.
La audiencia fue acompañada por activistas y ciudadanos que se dieron cita en los juzgados locales para exigir justicia por "Chiris". Los colectivos agradecieron la presencia y el respaldo social, destacando que la presión ciudadana ha sido clave para visibilizar este tipo de agresiones y empujar a las autoridades a judicializar los casos.
Defensores adelantaron que continuarán aportando pruebas adicionales y que impulsarán reformas legislativas ante el Congreso del Estado para aumentar las sanciones por maltrato animal, al considerar que las penas actuales resultan insuficientes frente a la gravedad de los hechos.
“Hoy dimos un paso enorme en la defensa de los animales”, reiteraron integrantes de la organización, quienes hicieron un llamado a la ciudadanía a denunciar, no guardar silencio y acudir a las fiscalías cuando tengan conocimiento de casos de crueldad o abuso. “Los animales necesitan nuestra voz, y esta lucha apenas comienza”, señalaron.
En México, la zoofilia —es decir, los actos sexuales entre humanos y animales— ha sido objeto de un creciente impulso legislativo para su tipificación como delito.
Recientemente, diputados como Mario Riestra han propuesto reformas al Código Penal Federal para sancionar estas conductas con penas de uno a diez años de prisión, además de multas de 300 a 3,000 días de salario mínimo.
La motivación de esta criminalización va más allá de una cuestión moral: especialistas y legisladores han señalado el riesgo sanitario que implica la zoofilia. En el debate parlamentario se advirtió que estas prácticas pueden favorecer la transmisión de enfermedades zoonóticas, como brucelosis, leptospirosis, rabia o tuberculosis, debido a la exposición a fluidos y lesiones de los animales.
En cuanto a estadísticas, no existen datos públicos específicos y confiables sobre cuántos casos de zoofilia se denuncian cada año.
