Agencias
De 1984 al 2001, la puertorriqueña Ana Belén Montes fue analista senior de temas cubanos para la Agencia de Inteligencia de la Defensa de los Estados Unidos (DIA por sus siglas en inglés).
Al parecer, Montes recibía mensajes cifrados del Servicio Secreto Cubano y le filtró documentos "Top Secret" del propio Pentágono desde el inicio de su servicio. Incluso les reveló la identidad de cuatro espías estadounidenses.
El modus operandi de Montes era memorizar los documentos y transcribirlos posteriormente en su casa para enviarlos a los cubanos.
No obstante, cuando se comenzó a sospechar que había un "topo" en la DIA, ella superó todas las pruebas del detector de mentiras. Incluso, cuando fue detenida, la volvió a pasar.
Hasta que confesó que todo lo hizo por razones morales por el trato injusto de EU a Cuba, fue detenida.
Montes, considerada una de las más peligrosas espías en la historia reciente de Estados Unidos, se declaró culpable en 2002 y fue condenada a 25 años de prisión.
El FBI descubre a la espíaUn recibo de compra echó por tierra la fachada de la espía Ana Belén Montes. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) de EU desenmascaró a la espía de origen puertorriqueño en 2001, después de haber pasado una considerable cantidad de secretos estadounidenses a Cuba.
Los agentes del FBI recibieron información sobre una computadora comprada casi 5 años atrás por una persona desconocida, bajo órdenes del Gobierno cubano, para llevar a cabo labores de espionaje.
En abril de 2001, el FBI consiguió la autorización para acceder a los archivos de la tienda CompUSA, donde la espía había obtenido la computadora, y llegaron justo a tiempo, porque la compañía solo guardaba registros de compra por 5 años.
El oficial detalla que comenzaron a sacar cajas hasta que, pasados unos 20 minutos, la asistente del gerente de la tienda les preguntó, con el recibo en la mano: "¿Es esto lo que están buscando?"
“De hecho era la compra que Ana hizo, bajo su propio nombre, de una computadora, que nosotros podíamos probar que los cubanos le dieron la tarea de comprar en octubre de 1996. Este recibo de la tienda probó que ella era, de hecho, la espía”, dijo el oficial.
Poco después, los agentes hallaron en el bolso de Montes una pequeña hoja de papel con una matriz escrita, “un criptomaterial que Ana empleó cuando se comunicó con los cubanos vía pager (localizador)”.
“Y eso era exactamente lo que estábamos buscando para determinar cuál era la conexión entre ella y la inteligencia cubana”, dijo otro oficial entrevistado.
Detención de la infiltradaOcurrió diez días después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, el domingo 21, exactamente, cuando agentes federales ingresaron a su oficina, la esposaron y la condujeron a la Oficina Central del FBI, en Washington, donde tuvieron lugar los interrogatorios.
Chris Simmons, entonces teniente coronel activo de la contrainteligencia militar de EU, fue figura central en la detección, identificación, investigación e interrogatorio de la espía de origen puertorriqueño que se desempeñaba como analista y experta en información militar cubana.
Un pez muy gordo que, entre 1985 y 2001, pasó secretos de Estado a La Habana mientras trabajaba como analista principal de la Agencia de Inteligencia Militar de EU (DIA). No por gusto, en el mundo oscuro del espionaje, era conocida como la "Reina cubana".
“Era la más peligrosa de todas las espías: una verdadera creyente. Fría, calculadora y sin ninguna compasión”, dijo Simmons a un medio de comunicación desde su residencia en la localidad de Venice, en el condado de Sarasota, en el centro oeste del estado de Florida, donde vive jubilado tras 24 años en los servicios estadounidenses de contrainteligencia con resultados relevantes.
“En los interrogatorios, Montes nos dijo que solo lamentaba dos cosas con respecto a toda la vida que pasó traicionando a nuestra nación: haber sido capturada y el sufrimiento que le causaría a su madre”, relató el llamado cazador de espías, que en su hoja de servicios destaca su labor como el principal investigador en el caso de 14 diplomáticos cubanos expulsados de EU por espionaje en 2003.
Siete trabajaban como funcionarios de la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas, en Nueva York, y los otros siete, en la entonces Sección de Intereses de la isla en Washington. En este grupo estaba José Anselmo López Perera, esposo de Josefina de la C. Vidal, entonces embajadora cubana en Canadá.
Seis meses de interrogatoriosFueron largas sesiones de preguntas en dos niveles. Primero entró en acción el FBI, que se concentró en la obtención de información sobre otros espías cubanos que conocía Montes.
La fase dos fue asignada a la contrainteligencia, que dedicó sus interrogatorios a hurgar en torno a los detalles sobre su carrera como espía de la inteligencia cubana.
“Nuestros interrogatorios duraron seis meses, y terminaron literalmente el día antes de que fue sentenciada”, recordó.
La espía se declaró culpable en 2002 y fue condenada a 25 años de prisión. Su libertad estaría fechada para 2023 ya con 66 años de edad.
“La evidencia y el análisis indican que Montes estaba entre los “10 mejores” espías cubanos dentro del gobierno de EU. ¿La pesadilla que todavía nos persigue? ¿Quiénes son los otros nueve?, concluyó Simmons.
