“A tí Chava Taquero, a ti Chivo.. a ti Chemo”, rezaban las cartulinas que un grupo delictivo dejaba junto a los ejecutados, entre ellos a taxistas del sindicato Libertad y CTM y se firmaba como el comandante Cejas, al disputar la plaza de los Valles Centrales, pero ahora, tres de los presuntos integrantes de esa organización duermen en las celdas junto con una de las personas a quien amenazaban.
Jorge Antonio T.C. alias el Chemo dormirá durante cuatro días junto a sus acérrimos rivales en las mismas celdas de la Fiscalía General del Estado y que son Gilberto, Valeriano y Carlos Manuel alias el Crack.
Los hermanos Gilberto M.V. alias el Chaca o Yayirobe y Valeriano M.V., alias el Vale junto con Carlos Manuel L.C. alias el Crack presuntamente son el grupo que peleaba la plaza y lamzaba amenazas y entre ellas a el Chemo.
Los tres se encuentran detenidos y en espera que se resuelva su situación jurídica como presuntos responsables del delito de homicidio del taxista, Marcelo G.
Por su parte, Jorge Antonio alias el Chemo, quien operaba en la zona de Santa Cruz Xoxocotlán y mercado de abasto, se encuentra detenido por el homicidio de una pareja que viajaba en una unidad de motor en el paraje Los Huizaches de Santa María Atzompa.
Jorge Antonio T.C., conocido como el Chemo, solicitó la ampliación del término constitucional y por lo cual su situación jurídica vence el miércoles.
Se le señala como presunto responsable del homicidio de Eduardo Uriel alias LA Guitarra e Isabel B.C. de 26 años de edad, así como lesiones a otras dos personas, entre ellos un menor de tres años, cuyos hechos ocurrieron a las 21:30 horas del domingo 18 de marzo del año en curso, cuando las personas viajaban en el automóvil Seat tipo Ibiza con placas de circulación MXZ-3668 del Estado de México.
PIDE NO ESTAR EN LAS CELDAS DE LA POLICÍA
Gilberto, durante la audiencia de comunicación de la imputación pidió que ya no lo llevaran a las celdas de la policía, “porque -dijo- ya me golpearon mucho”.
Con voz temblorosa, vestido con playera blanca y pantalón de mezclilla, junto a su hermano, dijo que tenía miedo, porque ya le dolían su espalda y hombros por los golpes que recibió.
El juez de control exhortó a la defensora pública que vigilara el caso, así como el agente del Ministerio Público.
Gilberto, originario de Santiago Jamiltepec, dijo que su esposa desapareció desde su detención y no sabe de ella y dijo, “creo que la policía lo tiene, junto con mis hijos y temo por ellos”.
