Los hechos violentos suscitados la noche del pasado lunes en el Periférico, entre las calles de Galeana y Victoria, en contra de vendedores de cohetes que se ubicaron en esa zona, se debió a que querían cobrarles derecho de piso.
Como se mencionó de manera oportuna, a ese lugar se presentaron aproximadamente a las 20:30 horas, al menos 5 personas encapuchadas con armas de fuego, las cuales amenazaron a los comerciantes que se encontraban en ese lugar, para exigirles el pago de piso, por la venta de cohetes.
Durante la discusión y agresión, resultaron lesionadas dos personas, así como un bebé que se encontraba durmiendo en su cuna.
Los sujetos armados viajaban a bordo de una camioneta blanca, con un logo parecido a la figura de un lobo en la parte trasera de la misma, quienes después de golpear a los comerciantes, la mayoría mujeres, se dieron a la fuga por el Periférico con dirección al Parque del Amor, donde eran seguidos por motopatrulleros, los cuales los perdieron de vista.
Posteriormente, fue reportada la camioneta en la colonia Jardines de Monte Albán, por lo que, se activaron elementos de la Policía Municipal de Santa Cruz Xoxocotlán, quienes se unieron a la persecución, escuchándose detonaciones de arma de fuego.
Sin embargo, al parecer, no fueron detenidos los responsables de esta agresión, quienes lograron evadir la ley.
El silencio, el miedo, el temor de que regresen de nueva cuenta, provoca que nadie quiera hablar, ya que temen que por colocarse en una zona vacía, esto, por la necesidad de darles de comer a sus familias, es que se encuentran en un lugar, donde sufren las inclemencias del tiempo.
La mayoría de los comerciantes, son mujeres, las cuales tienen a sus pequeños hijos cerca de ellas, ya que no tienen quien los cuide, solo saben que tienen que subsistir para alimentar a sus familias.
El polvo, sol, miradas indiferentes y algunas de desprecio, son las que sufren estas comerciantes, que no están autorizadas a vender en esa zona, pero que es más fuerte la necesidad de llevar un mendrugo de pan a sus hijos, que el tenerlos en casa llorando de hambre.
