Gio H. González
TUXTEPEC, Oaxaca.-El enojo de un arrendador contra una inquilina morosa, puso al descubierto un negocio turbio, que nació durante la pandemia del COVID-19 y que tiene que ver con el ejercicio de la prostitución en una nueva modalidad, que perjudica y daña la reputación de personas que rentan viviendas.
Todo lo anterior ocurrió durante el desarrollo de este fin de semana, cuando el propietario de una vivienda ubicada en una de las colonias cercanas al centro de la ciudad, quien nos pidió discreción absoluta, llegó al inmueble que hace dos años le rentó una jovencita proveniente de alguna comunidad de este municipio.
Menciona esta persona, que el día que le rentó el departamento a la joven mujer, le explicó sus reglas, no mascotas, no fumar, no fiestas, no visitas, aceptando la inquilina dichas reglas y pagando tres mil pesos en total, divididos en dos partes de mil quinientos, una como renta y la otra como depósito.
El primer año y el segundo transcurrieron de forma normal, con pagos puntuales por parte de la jovencita, lo que provocó que existiera una relación armoniosa entre rentero e inquilino, hasta hace más o menos una semana, que dicha relación de trabajo, se fracturó de forma irreconciliable.
Resulta que otra inquilina que vive en el mismo edificio de departamentos, le dijo al rentero, que se le hacía muy raro que la joven que le rentó uno de los departamentos, recibiera muchas visitas, generalmente todas de personas del sexo masculino, los cuales, estaban unas horas y luego se retiraban del sitio.
Por lo que al sembrar en él la duda, decidió vigilar a su inquilina y comprobó que efectivamente esta metía muchos varones al departamento, generalmente por las noches, los cuales, llegaban en motos o vehículos, ante la situación decidió enfrentar a su inquilina para saber que estaba sucediendo.
Al preguntarle a la inquilina a que se debía la presencia en el departamento de hombres, mencionándole que él ya lo había comprobado, esta le mencionó que vendía la caricia y que con eso se ahorraba lo del motel y salía para pagar la renta del departamento, lo que provocó la ira del dueño, quien la corrió de su propiedad.
Dejando al descubierto que hay la posibilidad de que casos como este existan muchos en esta jurisdicción municipal, donde debido al pandemia de COVID-19 y a la orden de no salir de casa, la gente que trabaja en la prostitución sabe que el negocio ahora, es rentar una vivienda y convertirla en una casa de citas, sin que el dueño se entere.
