El paseo de una familia se convirtió en tragedia luego de que padre e hija se ahogaran en el río de San Pedro Juchatengo, perteneciente al distrito de Santa Catarina Juquila. La familia visitaba a los parientes de la esposa y madre de las víctimas cuando ocurrieron los hechos.
De acuerdo con los primeros reportes, ninguna de las dos personas sabía nadar. Primero ingresó la hija, de 18 años, quien a los pocos minutos pidió auxilio porque se estaba ahogando. Su padre, sin pensarlo, se metió al agua para intentar rescatarla, pero no logró salvarla.
Los vecinos de la localidad aseguraron que esta área natural es respetada por la población e incluso existen anuncios que alertan sobre el peligro, ya que han fallecido otras personas por ahogamiento en el sitio.
En repetidas ocasiones, autoridades de Protección Civil han llamado a la población a evitar introducirse en cuerpos de agua desconocidos o en los que no se tenga experiencia previa. Aunque a simple vista puedan parecer tranquilos y seguros, estos espacios naturales suelen ocultar riesgos como corrientes internas, desniveles abruptos, remolinos, lodo profundo o ramas sumergidas que pueden poner en peligro la vida en cuestión de segundos.
Especialistas advierten que uno de los principales factores de riesgo es la falsa percepción de seguridad. Muchas personas ingresan al agua sin conocer la profundidad real, la fuerza de la corriente o las condiciones del fondo, lo que puede provocar que pierdan el control y sean arrastradas. En presas y ríos, además, el nivel del agua puede variar repentinamente por lluvias en zonas altas o por la apertura de compuertas, generando situaciones inesperadas incluso para quienes saben nadar.
El ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en espacios recreativos naturales. La mayoría de estos casos ocurre cuando no existen medidas de supervisión o señalización adecuada, o cuando las personas ingresan bajo los efectos del alcohol. Por ello, se recomienda no nadar en solitario, respetar los señalamientos oficiales y evitar áreas no aptas para actividades acuáticas.
Las autoridades subrayan que la prevención es fundamental: antes de ingresar a cualquier cuerpo de agua es indispensable conocer la zona, verificar que la actividad esté permitida y atender las recomendaciones de seguridad. Un momento de descuido o una decisión imprudente puede tener consecuencias fatales.
En el estado de Oaxaca, los casos de ahogamiento tienden a incrementarse durante la temporada de lluvias (de mayo a noviembre), cuando el caudal de ríos, arroyos y zonas costeras aumenta tras periodos de precipitación intensa. Durante estos meses, las cuencas hidrológicas se saturan y en muchos casos se producen crecidas repentinas que pueden sorprender a bañistas o personas que intentan cruzar corrientes sin conocer las condiciones locales.
Los sistemas tropicales y tormentas que afectan la región en esta temporada también contribuyen a la formación de corrientes fuertes, remolinos y oleaje elevado, factores que elevan el riesgo de ahogamientos tanto en ríos como en playas y lagunas. El aumento del caudal, combinado con la falta de señalización y la entrada imprudente de visitantes en zonas no aptas para nadar, explica en parte por qué la temporada húmeda se asocia con un mayor número de accidentes fatales por inmersión.
