“Era buena onda el Pepe, no se metía con nadie” fueron las palabras a la que le siguió el llanto de algunos compañeros que se acercaron a la calle de Aldama, para ver el lugar donde yacía el cuerpo de José Manuel Flores Martínez, de 51 años de edad.
Ayer, minutos antes del terremoto, Pepe dio sus últimos por la calle que siempre recorrió para llegar a su trabajo: Aldama.
Ahí, cerca de la puerta de una zapatería, se le acabaron las fuerzas, su mirada la dirigió al cielo y cayó fulminado sobre la acera.
Los esfuerzos de los paramédicos estuvieron por demás, Pepe había fallecido.
Una persona se encargó de llevar una sábana blanca para cubrir el cuerpo de quien fungía como secretario de conflictos de la Coordinadora de Comerciantes, Artesanos y Locatarios de Oaxaca (Cecalmeo).
Al parecer un infarto fue la causa de su muerte.
Al lugar llegaron curiosos, familiares, comerciantes de los mercados 20 de Noviembre y Benito Juárez Maza.
En tanto, elementos de la Policía Municipal, habían colocado el cordón para evitar que alguien pasara.
A las 17:39 cuando los curiosos preguntaban qué había pasado e impedían el paso, empezó a temblar, por lo que varias personas se acordaron que habían dejado solos a sus hijos en sus puestos y corrieron sin importarles las cintas amarillas.
El Edificio de la Casa Cué empezó a moverse de manera temeraria, así como a los automóviles se les chisparon las alarmas.
Los que quedaron en el lugar miraron con terror hacia los alrededores, esperando lo peor, mientras se escuchaban las alarmas antisísmicas.
Después, volvió la calma.
Uno de los policías comentó, “sólo así se fueron los mirones”.
“Se sintió culero, ahora vienen las réplicas”, dijo otra voz.
Otra maldecía: “poca madre, se cayó la red, no puedo ni hablar ni recibir mensajes”.
Luego de unos minutos, los comerciantes reclamaron la presencia de los peritos, para agilizar los trámites y reclamar los restos del amigo, del compadre, compañero de los locatarios.
Posteriormente, al lugar se presentaron elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), para realizar el levantamiento legal del cadáver así como el traslado del mismos al anfiteatro para la necropsia de ley correspondiente.
De lo anterior, se inició la carpeta de averiguación correspondiente, por el delito de homicidio en contra de quien o quienes resulten responsables.
