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Visita a la 7 casas y la pruebe de humildad de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

El triduo pascual inició en Oaxaca con devoción, el pueblo se prepara para ver morir al unigénito de Dios y dar testimonio de su renacer; el tránsito entre el dolor y la fiesta es breve, pero no por ello menos emotivo. Jueves Santo, el momento se acerca y con él la oración, el luto, la esperanza renovada y la felicidad porque se cumplió la promesa.
 


La Visita de las 7 casas


Más allá de la tradición y el atractivo cultural, la feligresía católica vive un acto de contrición al recorrer cada templo- siete en total-,  para reflexionar y pedir perdón a Jesucristo, quien murió en la cruz para salvar al mundo


 



La fe entre la comunidad católica se demuestra en cada acto realizado durante la Semana Santa. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


El acto evoca el trayecto de Jesús rumbo a su sacrificio, desde el lugar de la Última Cena con los 12 apóstoles hasta el Huerto de Getsemaní, lugar donde llora sangre e implora ayuda a su padre, sabedor que era el principio del fin.


En Oaxaca, durante el Jueves Santo cientos de ciudadanos y visitantes recorren los principales templos para admirar los altares que se instalan en cada uno de ellos, con los que recuerdan - a través de la oración- los actos de traición, persecución, humillación, injurias,  soledad, acusaciones y encierro; así como las comparecencias, la coronación con espinas, el dolor, la sentencia y resurrección del hijo de Dios.


La Visita de las Siete Casas es un acto fundado por la iglesia, para agradecer a Jesucristo el don de la Eucaristía y del Sacerdocio que instituyó en aquel Jueves Santo y, la pasión sagrada, con la que redimió por amor al mundo. Las familias oaxaqueñas y los visitantes realizan el recorrido durante todo el día.


 



Las heridas de Jesucristo, motivo de constricción para los creyentes. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


Última Cena y Lavatorio de Pies


El acto de humildad más sublime que tuvo Jesús la noche previa a su muerte se representó en la Catedral de la capital oaxaqueña por el administrador de la arquidiócesis de Antequera, José Luis Chávez Botello.


 



José Luis Chávez Botello, administrador de la Arquidiócesis de Antequera realizó el Lavado de Pies a quienes representaron a los 12 apóstoles de Jesús. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


Como parte de las ofrendas litúrgicas de la Semana Santa, a media tarde de ayer, la comunidad católica participó en la misa solemne donde, previo al ofertorio (ofrecimiento a Dios del pan y el vino antes de consagrarlos), el representante de la iglesia en Oaxaca, lavó los pies de los doce varones que representan a los apóstoles de Cristo, recordando el humilde gesto del hijo de Dios.


La evocación de la Última Cena que en celebración de la Pascua, compartió Jesús con sus discípulos, donde instituyó la eucaristía en la que dejó su cuerpo y sangre convertido en pan y vino; movió los sentimientos de más de una persona, al recordar que este momento es el del descubrimiento a la traición que lo llevará a la muerte.


Celina Ortiz no pudo evitar las lágrimas al reconocer que, hoy día, la traición es el acto más común entre los humanos: “es muy triste y vergonzoso darnos cuenta que Jesucristo murió precisamente para salvarnos de ese y muchos otros pecados y que no entendemos, por el contrario, seguimos dañándonos, cuando Él pidió que nos amaramos los unos a los otros”, dijo.


 



La fe renovada de los oaxaqueños. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


El ejemplo de amor y servicio a los semejantes, una vez más tocó los corazones de la comunidad oaxaqueña que, como cada año, vive la pasión de Cristo con el fervor y devoción que caracteriza a esta entidad.

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