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Virgen de la Soledad, ruega por Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos dejó ayer en la intercesión de Nuestra Señora de la Soledad ante su hijo, el cuidado, la protección y el consuelo de los oaxaqueños, para que sean auténticos misioneros del reino.


“Abrázanos y condúcenos a Jesús”, rogó.


En la misa solemne de apertura del año jubilar por la presencia de la imagen de la Patrona de Oaxaca, el mitrado sostuvo que el pueblo de Oaxaca se ha puesto bajo la maternal intercesión de la milagrosa imagen durante casi 400 años, porque siempre ha atendido y escuchado sus peticiones.


“Quienes han llegado a ver a nuestra madre, saben que siempre los ha escuchado, porque ella sabe muy bien lo que pasa”, anotó.


Por eso, ante cientos de fieles, congregados en la Basílica Menor, rogó a Nuestra Señora de la Soledad alcanzar las gracias de su hijo, para vivir en Oaxaca con la paz y con reconciliación, pero también respetando unos a otros y a la vida, desde la concepción, hasta la muerte natural. 



“Que nos cuide a todos y que nos bendiga”, anotó.


También suplicó la protección de Nuestra Señora de la Soledad para las familias, especialmente donde haya niños, para que nunca les falte amor.


Además, pidió iluminar el camino de los jóvenes para que respondan con generosidad y disponibilidad a la vocación sacerdotal, religiosa o matrimonial, que inspire su hijo Jesucristo.


De la misma manera, imploró a la madre de los oaxaqueños asistir de manera constante a los abuelos, para que jamás sean excluidos y siempre encuentren el respeto y el amor


Aparte de esto, pidió su intercesión para fortalecer y consolar a los enfermos, por saber lo que significa el sufrimiento.


Igualmente, pidió dar un corazón a los oaxaqueños para seguir amando y respetando la vida como lo hizo ella, para ver más allá del sufrimiento y de la muerte, la resurrección.



También, solicitó a Nuestra Señora de la Soledad ayudar a mirar el pasado con gratitud, asumir el presente con valentía y construir el futuro con esperanza.


Perdón y reconciliación


Durante la homilía, el arzobispo demandó también a los oaxaqueños aprovechar la gracia del año jubilar para entrar en una reconciliación con Dios y después en una reconciliación verdadera y duradera con sus hermanos.


“En este tiempo de gracia hay que liberarse de la envidia, de los celos, de los rencores, de los deseos de venganza, de las malas intenciones, porque todo eso no nos da felicidad, ni paz”, anotó.


Un hijo de Dios –asentó– necesita perdonar e ir al encuentro de sus hermanos, porque Dios “no solamente perdona nuestros pecados, también olvida para siempre nuestra ofensas, nuestras miserias y nuestras maldades”.



Subrayó que quienes no perdonan ni olvidan seguirán enfermos, desilusionados de la vida y amargados.


“Dios no quiere eso, Dios nos quiere felices y dichosos”. 


Bendición papal


En la misa solemne, el arzobispo Vázquez Villalobos dio la bendición del papa Francisco,  para obtener la indulgencia plenaria, por las facultades conferidas en el decreto de la Penitenciaría Apostólica, de fecha 11 de junio de 2019, donde se concedió el año jubilar entre el 18 de diciembre de este año y el 15 de diciembre del 2020, en ocasión del cuarto centenario del comienzo del ferviente culto a la imagen de Nuestra Señora de la Soledad.


Abre segunda puerta santa


Antes del inicio de la celebración eucarística, el pastor de la Iglesia Católica oaxaqueña abrió una segunda puerta santa por el año jubilar, en el acceso principal de la Basílica Menor.


“Yo soy la puerta dice el señor, a través de mí, serás salvo, entrarás, saldrás y encontrarás el alimento”, oró durante el rito.


Morelos se postró ante la Patrona


Para ofrecer su pleitesía y agradecer su protección en la batalla, el general José María Morelos y Pavón acudió con todos sus oficiales y tropas, el 18 de diciembre de 1812, a visitar a Nuestra Señora de la Soledad, después de derrotar a las fuerzas realistas y ocupar la ciudad de Oaxaca.


Durante su estancia, dejó un cañón como regalo a la virgen y la nombró Capitana de los Ejércitos Insurgentes, debido a que Miguel Hidalgo y Costilla encabezaba el movimiento de independencia nacional con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.


La Virgen y la Santa Sede


El primer arzobispo de Antequera-Oaxaca, Eulogio Guillow y Zavalza obtuvo del papa Pío Décimo, la gracia de la coronación pontificia de la Patrona de Oaxaca, que se celebró el 18 de enero de 1909.


En su primera visita a México, el papa Juan Pablo Segundo visitó a Nuestra Señora de la Soledad, el 29 de enero de 1979, durante la gestión como arzobispo de Bartolomé Carrasco Briseño.

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