El obispo emérito de la Diócesis de Tehuantepec, Arturo Lona Reyes, expresa que no sólo es necesario, sino urgente en la Iglesia Católica oaxaqueña, el rescate y relanzamiento de la Opción Preferencial por los Pobres, la misma que impulsara hasta el último día de su vida el V Arzobispo de la Arquidiócesis de Oaxaca, Bartolomé Carrasco Briseño, quien este sábado cumple 18 años de fallecido.
Sin embargo, "no veo condiciones para ello, porque observo que los profetas están muy cansados e indiferentes", sostiene en breve entrevista con NOTICIAS, quien fuera ordenado obispo el 15 de agosto de 1971, hace 45 años.
"Urge revisarnos como Iglesia"
"No sólo por ello, sino porque muchos sacerdotes, salvo honrosas excepciones, no están haciendo bien la tarea, urge revisarnos como Iglesia. Es necesario un ejercicio de autocrítica para reconocer en qué proporción y qué tan real es el trabajo que estamos haciendo los ministros al lado de la los fieles, pero en especial de los más desprotegidos".
Y es que el Papa Francisco tuvo razones de sobra en su reciente visita a México, al dejar en claro cuál es el papel de los sacerdotes y obispos.
"En la Iglesia Católica de México, así como hay 'virreyes' que son los menos, hay sacerdotes y obispos muy comprometidos en su trabajo evangelizador, como siervos de Jesucristo. De eso no me cabe la menor duda", anota el religioso.
Predicar la pobreza
Con la franqueza que lo caracteriza, el obispo de 91 años de edad, sustentado en lo publicado por algunos medios de comunicación, recuerda que el Papa se mostró sorprendido en su visita a México, cuando el cardenal Norberto Rivera Rivera, le obsequió un cáliz de oro.
Como era de esperarse, el Papa lo recibió, pero en el mismo instante lo regresó o regaló a la Catedral de México. Arturo Lona Reyes es claro: "es una contradicción predicar la pobreza y hacer regalos millonarios".
No fueron invitados
"Lamentablemente, el obispo Raúl Vera, de Saltillo, y este servidor, fuimos los únicos que no fuimos invitados a la Catedral Metropolitana de México, al encuentro de obispos con el Papa Francisco".
Cuando me preguntaron por mi ausencia en en ese encuentro de obispos, simplemente contesté que "seguramente fue por desorganización".
"En realidad no fuimos invitados, porque Vera y yo somos obispos muy críticos y no era conveniente que muy cerca del Papa Francisco se escuchara nuestra voz", dice el galardonado en el año 2008 con el XVI Premio Nacional de Derechos Humanos "Don Sergio Méndez Arceo".
