El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos pidió ayer la intercesión de la Inmaculada Virgen de Juquila ante su hijo Jesucristo para que el pueblo de Oaxaca alcance sus gracias y bendiciones.
“Dejo a este pueblo en las manos de María, en la madre de Dios, en la Inmaculada, en la llena de gracia”, asentó.
En la homilía de la misa celebrada por la festividad patronal de esta advocación mariana en el Santuario Diocesano de la Reconciliación y la Paz en Santa Catarina Juquila, el mitrado suplicó la asistencia de la Inmaculada Virgen de Juquila porque el pueblo de Oaxaca sufre pobreza y penurias.
“Este pueblo nuestro sufre por ser tan pobre, por ser tan humillado y tan despreciado a veces”, anotó.
Expuso que el pueblo de Oaxaca necesita sentir la protección y bendición divina, debido a su gran amor a Dios y a la madre de Dios.
“A la llena de gracia, a la mujer limpia y pura, debemos pedir su intercesión para que podamos vivir con su gracia y bendiciones todos los días, en la paz con Dios, con nosotros mismos y con los demás”, señaló.
Además, solicitó su intercesión a la Inmaculada Virgen de Juquila por los médicos y las enfermeras que atienden a los enfermos, principalmente a los contagiados con el coronavirus COVID-19.
“Dejo en los manos de Dios a todos los médicos y enfermeras, porque están cansados y desgastados, para que sean fuertes con el auxilio divino”, rogó.
Destacó que los médicos y enfermeras necesitan estar al pie de una cama de un contagiado, porque así serán capaces de descubrir en ellos, la carne sufriente y el rostro de nuestro Señor.
“Recemos por los médicos y por las enfermeras, pidamos a Dios que les dé fortaleza para que nos conserven la salud y así podamos seguir cumpliendo con nuestros deberes de cada día, sirviendo a nuestros hermanos”, solicitó.
Aparte de esto, también dejó en las manos de la Inmaculada Virgen de Juquila al presbiterio de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, porque María es la madre de los sacerdotes.
“Es la Madre de Jesucristo y el sacerdote, es otro Cristo, como decimos, indignamente, pero es nuestra madre, la madre de los sacerdotes. Dejo a mis sacerdotes en las manos de María”, agregó.
De la misma manera, lamentó que quizá muchos peregrinos llegaron al Santuario Diocesano de la Reconciliación y la Paz con la alegría de haber llegado al encuentro con la madre de Dios, pero también con una gran tristeza por el deceso de algún ser querido a causa de la pandemia.
“A lo mejor llegaron a decirle a la Madre de Dios que quien siempre venía a este Santuario ya no está con nosotros. El que nos enseñó a amar a Dios y a la Madre de Dios, el que cultivó en nosotros la devoción a la Inmaculada de Juquila ya se fue. Papá o mamá, ya no están y probablemente murieron por esta pandemia. Cuánto dolor han de traer en su corazón, cuántas lágrimas en su interior por este acontecimiento”, anotó.
Vázquez Villalobos llamó igualmente a los católicos a seguir alabando a Dios y bendiciéndolo porque eligió a María como madre de su hijo Jesucristo.
“Sigamos siendo sus hijos y cada día mejores hijos de Dios y de la Madre de Dios. Que eso se demuestre en lo que hacemos a diario, en un servicio generoso en favor de nuestros hermanos, en una entrega en favor de los demás, en un desgaste por los que están con nosotros, por los que conviven con nosotros”, terminó.
