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Oaxaca, pobreza en tierra rica: nuevo arzobispo de Antequera

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

En nombre de Dios, el nuevo arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos llamó a los gobernantes caminar por la huellas de Jesucristo y actuar con misericordia con el pueblo porque “sufre la pobreza, viviendo en una tierra rica”.


“¿Qué ha pasado, que está pasando, por qué muchos de nuestros hermanos viven en la pobreza y muchos más en la miseria?”, cuestionó.


En la homilía de la celebración eucarística por el inicio de su ministerio episcopal, efectuada en el auditorio Guelaguetza, el pastor de la Iglesia Católica oaxaqueña demandó a los funcionarios ser “buenos administradores de lo que Dios ha puesto en sus manos”, porque la “honesta distribución de los bienes hace posible que se viva mejor en nuestros pueblos”.



El arzobispo de Oaxaca, Pedro Vázquez, muestra el nombramiento otorgado por el Papa Francisco. FOTO: Emilio Morales

Cambiar el rostro de Oaxaca


“¿Cómo han vivido, han hecho a un lado la bondad que Dios ha puesto en sus corazones y ha entrado a vivir en ustedes la maldad?”, inquirió.


Junto al nuncio apostólico, Franco Coppola, el cardenal emérito Juan Sandoval Íñiguez y su antecesor, el ahora arzobispo emérito de Antequera-Oaxaca, José Luis Chávez Botello, subrayó que solamente así se podrá cambiar “el rostro triste de los que sufren pobreza y miseria, por un rostro alegre al tener trabajo y recursos para vivir dignamente”.


“Al pensar en nuestros pueblos, se piensa también en las autoridades, ¿qué hacen, cómo ejercen su autoridad?, encontramos que hay buenas y malas, al mirar el sufrimiento, la pobreza y el desencanto de nuestro pueblo”, insistió.



El acto de fe. FOTO: Emilio Morales

Sacerdotes, luz en las tinieblas


Ante el gobernador Alejandro Murat Hinojosa y el presidente del Poder Judicial del Estado, Raúl Bolaños Cacho Guzmán, también demandó a los sacerdotes mirarse y tratarse con misericordia, para tenderse la mano y así superar sus debilidades, a fin de seguir siendo luz en este mundo de tinieblas.


De igual manera, requirió a los presbíteros tener misericordia con el pueblo y enseñarle a vivir con misericordia, “para que terminen conflictos y lucha de hermanos, que viven en la misma tierra y tienen los mismos derechos y obligaciones”.


“Trabajemos por la reconciliación y la paz, solamente debemos de pensar en el bien de nuestro pueblos, para que vueltos al Señor transformemos estas realidades de muerte y de pecado”, señaló.



Tras la unción, se llevó a cabo una ceremonia religiosa en el Auditorio Guelaguetza. FOTO: Emilio Morales

Errores desfigura rostro de la Iglesia


En presencia de unos 40 obispos y arzobispos, reconoció que el rostro de la Iglesia de Cristo se ha desfigurado por los errores cometidos, pero ofreció su compromiso diario por cambiar y así “sea más santa”.


“Seré un fiel servidor de Dios, pero también santificador del pueblo y un pastor preocupado por conducir su rebaño a pastos abundantes y a la fuente del agua viva”, anotó.


El ex obispo de Puerto Escondido también pidió al pueblo ayudarlo con su oración “para que no me deje llevar por los halagos y vivir la fe con sencillez de corazón”, frente a sus “limitaciones, debilidades y miserias”.


“Encomienden a Dios, para que viva como un verdadero pastor,  sirviendo a la Iglesia que se me ha confiado, y me mantenga siempre alerta para que el enemigo, el diablo, no me devore”, apuntó.



Danzantes de la pluma presentes en la solemne ceremonia. FOTO: Emilio Morales

Obispo con el pueblo, no príncipe


Antes de la bendición final, convocó igualmente a los sacerdotes a redoblar el compromiso de servir al Señor, “siendo sacerdotes la vida completa” y con el único interés de la causa del evangelio, de fidelidad al señor y a la madre Iglesia.


“Sean entregados a la causa del reino, en medio de este pueblo pobre que espera mucho de nosotros, no matemos su esperanza y juntos seamos mejores hombres consagrados a Dios, para transformar estas realidades de muerte y de pecado, por realidades de vida”, asentó.


De la misma manera, Vázquez Villalobos se encomendó a Dios para ser un obispo siempre al lado del pueblo.


“Que dios me ayude a estar siempre con nuestro pueblo, y como dice el papa Francisco, con olor a oveja, sin sentirnos ni vivir como príncipes”, apuntó.


“Vivir en comunión”


El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, se comprometió a estar siempre cercano con los fieles, pero principalmente con los sacerdotes, para “amarlos, motivarlos y llenarlos de esperanza en su entrega a Dios”.


“Tenemos que vivir en comunión fraterna de hermanos, porque será una gran enseñanza a quienes que servimos, a nuestro pueblo que sufre”, afirmó, después de su acto de profesión de fe y juramento de fidelidad a la Iglesia Católica y al papa Francisco en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción.


También, pidió a los presbíteros no ser causa de la división porque algunos de esos sufrimientos del pueblo son provocados por no vivir en comunión como quiere Dios.


“No causemos división, para ser creíble el anuncio del Evangelio”, anotó.


El jerarca religioso dijo que solamente con la colaboración, la cercanía, la docilidad y la entrega de todos los sacerdotes, se podrá realizar la misión de evangelizar, santificar y guiar a un pueblo.


“Esta tierra espera mucho de nosotros, necesitamos seguir los pasos de Jesús”, indicó.

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