Si la Iglesia Católica quiere ser fiel al reino de Dios necesita una conversión estructural, evangélica y pastoral, aseguró el sacerdote Alejandro Solalinde Guerra, autor del libro "El Reino de Dios: Replanteamiento Radical de la Vida".
El también activista y defensor de derechos humanos, expuso que en esa publicación aborda la necesidad de la conversión, porque está en una crisis debido a su apego al proyecto neoliberal capitalista.
Explicó que cuando Jesús fundó la iglesia y envió a los apóstoles a proclamar el reino de Dios, pidió no llevar nada para el camino, mucho menos dinero, porque el camino es la vida misionera e itinerante.
“Con el paso de los años, la Iglesia Católica se convirtió en la monarquía más grande y rica de Europa e incluso del mundo, con El Vaticano, donde predomina una estructura piramidal de jerarquías y de títulos nobiliarios, como monseñor o excelencia”, señaló.
Subrayó que la Iglesia Católica comenzó a corromperse a partir de la fundación de El Vaticano, cuando el dictador italiano Benito Mussolini hizo una aportación al papa Pío XI de 92.1 millones de dólares, para salvarla de la bancarrota en 1929, como parte de los acuerdos del Tratado de Letrán.
Aparte de esto, destacó que la Iglesia Católica entró en crisis, pues se volvió sedentaria y artrítica, porque no quiere tener experiencias en el camino y así conocer la realidad y los sufrimientos de la gente.
En las altas esferas de las diócesis –asentó–, “no pasa nada, siguen con el culto, con una estructura sacramentalista y clientelar, dejando de lado a los de abajo”.
Detalló que recientemente buscó al secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el obispo auxiliar de Monterrey, Alfonso Miranda Guardiola, para tratar de lograr su sensibilización sobre la realidad de México, especialmente por los asesinatos de mujeres.
“No me dijo ni sí, ni no, pero cuando di su número de teléfono celular a una activista para que le llamara y ofreciera más información sobre esta situación, se enojó conmigo. Me dijo que no respetaba su privacidad. Yo le dije que como misioneros éramos hombres públicos, que nos debíamos a la gente y que la debíamos de escuchar. Finalmente, me reportó con la jerarquía, por una supuesta agresividad”, indicó.
Resaltó que esta actitud asumida por la jerarquía contrasta con el cambio promovido por el papa Francisco, porque quiere a una iglesia en salida, caminante con los de abajo, y “no solamente estar esperando clientes para vender sacramentos”.
Consideró también que la crisis en la Iglesia Católica obedece a su olvido de los jóvenes y a su apuesta por la gerontocracia.
“Jesús fue joven, buscó a los jóvenes, los llamó, sin descartar a otras edades, pero la Iglesia de hoy es de viejos”, asentó.
Solalinde Guerra dijo que la institución religiosa ha dejado fuera igualmente a las mujeres y no la ha hecho mixta, como la fundó Jesús, porque fueron sus discípulas y misioneras.
“Incluso nombró a María Magdalena como apóstol el día de la Resurrección, pero pasados los años se convirtió en una iglesia homosexual, en el buen sentido de la palabra, porque hay puros hombres”.
