“La Iglesia Católica necesita impulsar una pastoral específica para impulsar la conversión de quienes se dedican al narcotráfico y así puedan regresar a la vida cristiana”, afirmó ayer el ex arzobispo de Antequera Oaxaca, Héctor González Martínez.
“Dios los puede cambiar y perdonar”.
El arzobispo emérito de Durango, sostuvo que la pobreza, la marginación, la corrupción, la impunidad, la descomposición social y el abandono de las instituciones, causaron esta realidad dolorosa en México.
Por eso, expuso que la Iglesia Católica debe asumir una mayor responsabilidad para desarrollar una pastoral específica que invite a quienes se dedican a esta actividad a la conversión y a la perseverancia en la vida cristiana.
“En el Evangelio está la respuesta, es el proyecto de humanidad”.
Quien denunció la presencia de Joaquín “El Chapo” Guzmán en la arquidiócesis de Durango, subrayó que en la Iglesia Católica existe un lugar para abandonar el mal y volver al camino del bien, porque Dios es misericordioso y no quiere la muerte del pecador, sino su conversión.
–Con una pastoral específica, ¿los narcotraficantes podrían regresar a la vida cristiana?
–Creo que sí, sería cuestión de replantearse ahora que El Chapo está bajo prisión, y trabajar pastoralmente en especial con los jóvenes y a la luz del Evangelio, convencerlos de dejar esa actividad.
–Aunque eso requerirá mayor compromiso no solo de la institución, sino de obispos y sacerdotes.
–Sí, claro. Necesitamos comprometernos más con nuestra fe, para hacer que reluzca el Evangelio y que florezca la renovación católica. Creo que debemos hacer un impulso, para despertar a una fe viva, a una fe encarnada, a una fe comprometida, para enfrentar las situaciones del presente.
“Pero no solamente los obispos y los sacerdotes, sino también los laicos necesitan tomar una actitud de compromiso, porque es a quienes afecta el narcotráfico, no a la iglesia.”
–¿Y no hay necesidad de un mayor testimonio de obispos y sacerdotes?
–En principio sí, pero los laicos no tienen necesidad de estar esperando a que los ministros o sacerdotes, vayan adelante y los motiven. Los laicos también tienen responsabilidades y pueden lanzarse e ir por delante.
Los mayores desafíos de obispos y sacerdotes es asumir el Evangelio, hacerse misioneros y hacer iglesias misioneras para que impulsen a los laicos y ellos asuman su papel en la iglesia.
– ¿Es necesario mayor compromiso de las instituciones?
–Sí, necesitan que se comprometan en hacer lo que corresponde. Si todos asumimos nuestra responsabilidad, se terminará con lo que daña de raíz el tejido social.
–¿Por qué señala que el narcotráfico afecta más al laico y no a la iglesia?
–Sí, a la iglesia no como tal, es a la sociedad, porque son los laicos los que se dejan contaminar más. No conozco el caso de que en el clero de Durango o en el clero de Oaxaca, existan ministros o sacerdotes implicados con el narco, en cambio los laicos que no tienen fe viva, una fe hecha viva, se dejan enfermar.
Cuando uno se acerca a ellos, tratan de congraciarse, aunque no es mi caso, porque debo decir claramente que nunca traté con El Chapo.
–¿Nunca trató con él?
–No, nunca tuve contactos personales. Cuando vivía en la Sierra (en las inmediaciones de Guanaceví), tenía sus contactos en la ciudad de Durango; llegaba a un restaurante llamado El Grande y ahí hacía sus comidas. El dueño del restaurante, cuando iba El Chapo, cerraba para maniobrar desde ahí y tener convivencia con quienes le interesaba hacer tratos.
Bendice gobierno de AMLO
–¿Y cómo aprecia los primeros meses del nuevo gobierno de López Obrador?
–Bendigo su gobierno, auguro un buen gobierno, que emprenda el vuelo hacia las alturas y resulte benéfico el cambio, la nueva transformación, no una nueva embestida en contra de la sociedad.
–¿Terminar con la pobreza, la inseguridad, así como la pacificación del país, son los temas más importantes?
–Todo, todo es importante.
