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La Pasión de Cristo en el penal, Jesús a la sombra

Foto(s): Cortesía
Tomás Martínez

“Soy un afortunado al interpretar a Jesús en la Pasión de Cristo, los golpes duelen, pero se cura con el alma, Dios me ha ayudado y al poco rato ya no siento el dolor, me siento tranquilo y ésto me ha hecho valorar la vida, aprender más y saber que estar aquí (en el penal) es un aprendizaje”, relata Ángel Pacheco.
A sus 40 años de edad, Ángel (cómo pidió que se le nombrara), se muestra tranquilo y muy contento de realizar por segunda ocasión el papel de Jesús en la representación de la pasión de Cristo que se realiza en el Centro de Readaptación número uno en Santa María Ixcotel, Santa Lucía del Camino.
 


DEL CHASCARILLO A LA SERIEDAD


Alegre, contento, pero también consciente que la privación de su libertad fue por un error cometido en la vida, "Ángel" señala que hace siete años empezó a participar en la representación de la Pasión de Cristo; la causa: jugaba con un compañero, realizó un chascarrillo y empezó a actuar.


“Lo haces muy bien, tú puedes ser uno de los personajes en la representación de la crucifixión de nuestro señor me dijeron, empecé con otros papeles, de un sacerdote, después de (Poncio) Pilatos, Herodes y, hace un año, el papel de Jesús, lo hice, aún tengo las marcas de los golpes, pero no me duele”, expresó "Ángel".
De profesión capacitador físico, pero herrero de oficio, "Ángel" asegura que pronto saldrá en libertad y realizará todos los proyectos que tiene.


 




En el año 2016, Ángel Pacheco, ya representó a Jesús en el centro penitenciario. FOTO: Tomás Martínez

 


 


¿Cómo le fue el año pasado?


.- Bien (sonriendo), con mucha fe y devoción, haciendo el personaje que se trata de la aprehensión, los golpes y todo que es parte de la escena a que se refiere hasta llegar a la crucifixión.


¿Cómo siente al personaje?


.- Más que nada, con todo respeto represento al señor Jesucristo, es algo apasionante, se siente un poquito, o casi nada, de lo que él sufrió en su tiempo. Por azares del destino lo estoy haciendo ahora, me siento afortunado al estar dentro de la escena, es como si fuera un mandato de Dios.


¿Usted es católico?


.- No, soy creyente, no soy un apasionado de la religión pero, en lo personal, creo en Dios; voy a la capilla a rezar y eso me ha ayudado a salir adelante en el tiempo que estoy aquí, yo pido que Dios me ayude, pero también pongo de mi parte y eso me da tranquilidad, lo cual se refleja con mi familia.


¿Qué opina su familia?


.- Un tanto preocupada por el personaje, "si tú quieres adelante", -me dijeron- los compañeros insistieron, y estamos bien. Una hermana vendrá a verme, mi pareja dice que no quiere ver como me golpean. Hace un año vino y empezó a curarme las heridas, me preguntaba si me dolía y le dije que no, hoy prefiere no verme golpeado y vendrá unos días después.


¿Y la preparación?


.- Hago un poco de ejercicio porque estoy chonchito, me gusta bailar Hip Hop; en el aspecto mental tengo plena confianza de lo que hago: tranquilidad, una satisfacción propia, no tengo palabras para expresar mi sentimiento. Durante los ensayos me golpean y me preguntan si me duele, pero lo soporto.


“Se sienten los golpes, me entra una sensación que Dios me está ayudando y ya no siento nada; el doctor que me atiende dice que mi mente ayuda, no importa lo que pase porque ya estoy preparado", agregó.


¿ La ciudadanía sataniza a las personas privadas de su libertad?


- Es algo muy diferente estar allá afuera y el mensaje que les doy es que valoren la situación, porque no todos los delincuentes están aquí adentro, no por estar en una cárcel son delincuentes, aquí hay inocentes, debemos valorar la vida que tenemos. Cada día que despierto comprendo que la cárcel no se hace aquí, yo no me siento en una cárcel, convivo con personas, cuando Dios diga que saldré estaré con mis familiares, quizás no puedo moverme de un lado a otro, pero estoy bien, me siento bien y estoy saliendo adelante, por eso digo a las personas que están afuera que valoren lo que tienen.
 


No es carpintero, es herrero


Ángel es conocido como el herrero, al realizar trabajos e incluso reparaciones en el centro penitenciario, pero además aprendió a realizar trabajos de repujado, coser balones, elaborar bolsas.


“Aquí he aprendido de todo, hay tiempo suficiente, el que no quiere hacer nada es porque no tiene ganas, lo que aquí sobra es tiempo, yo soy auto suficiente, no dependo de los que están allá afuera, quizás cometí el error de estar en el lugar menos indicado, con las personas menos indicadas, pero agradezco a la vida lo que me ha pasado, porque así valoro mi vida, quizás tarde años para salir, pero algún día realizaré mis proyectos”, expresó.


Jugando con el flexómetro, Ángel asegura que ha conocido abogados, contadores, campesinos, incluso extranjeros con quienes ha convivido y adaptado. “No me llevo con todos, pero a todos saludo”, aclara.


Vestido con su camisola de trabajo y pants, Ángel, menciona que tienen segura la comida y “quien no quiere no agarra”.


“Quien no es feliz, no tiene vida, quien no valora a su familia, no tiene chiste que esté viviendo, porque el estar encerrado no es impedimento para salir adelante, lo han realizado líderes, personalidades, sólo hay que utilizar las manos y la cabeza, pero para bien”, expresó.


¿Qué mensaje le mandaría a la sociedad?


.- Que somos personas como cualquier otra, no señalarnos con el dedo, porque no salen (de la cárcel) a delinquir, claro hay sus excepciones, unos salen y al mes ya los ves aquí, pero la mayoría son quienes salen rehabilitados, no somos un cero a la izquierda, no tenemos una x marcada, al contrario, somos personas con una experiencia diferente y no digo que es necesario vivir en una cárcel para aprender, porque muchos estando allá afuera viven en su propia cárcel y son felices.


 




La vida al interior del centro penitenciario. FOTO: Tomás Martínez

 


De maestro de escuela a director de obra


Durante nueve años, Arturo Fuentes Escobar, ha participado en la representación de Jesús, actuando como el sacerdote Anás, pero al paso de los años se ha vuelto como el director de la obra para la representación de Jesús.
Arturo, quien acepta la publicación de su nombre, expresa que se siente tranquilo por el papel, pero además por la actuación en la representación.


Privado de su libertad por un delito grave, Arturo, ha aprendido a desenvolver el papel y es uno de los coordinadores y poner los argumentovs. Además, todoslos lunes es el maestro de ceremonia en el homenaje.


Sonriendo, con la barba crecida porque así lo requiere su personaje, asegura que acudió a cortarse el pelo cuando un interno le propuso que participara en la escena y desde entonces lo ha hecho.
“Me gusta la obra, uno por ser católico y otra porque es una forma de adquirir seguridad ante el público, aquí lo hacemos de forma voluntaria, nadie los obliga y tenemos el apoyo de la dirección, del departamento de trabajo social”, agregó.


¿Cómo ve su familia su participación?


.- Pues me apoya y me dice que siga participando, no les agrada que esté en la cárcel, pero yo lo hago con gusto. Además es una enseñanza, la fe y perdonar a nuestros semejantes.


 




Durante nueve años, el profesor Arturo ha participado en la representación del viacrucis. FOTO: Tomás Martínez

 


El profesor asegura que todos ya están preparados, los personajes principales, quienes van ser el pueblo, la Virgen María y los demás actores.


“Yo fui maestro de educación primaria en la zona del Istmo de Tehuantepec, me gusta la obra de teatro, yo ponía bailables y ahora aquí soy el maestro de ceremonías, hago lo que me gusta”, dijo.


 


Anás fue un sumo sacerdote del Sanedrín.


Anás (también Ananus1 o Ananias)2 era hijo de Set, y fue designado sumo sacerdote entre los años 6 y 15 d. C. por el romano Quirino, hasta que el procurador romano Valerio Grato (el que después dejaría su cargo a manos de Poncio Pilato) le quitó su puesto para más tarde concedérselo a Caifás (año 18), su yerno. Después de eso, Anás vio cómo varios miembros de su familia iban teniendo éxito como sumos sacerdotes. Anás tuvo 5 hijos:


Según San Juan evangelista, Jesús fue llevado primero ante Anás y, después de un interrogatorio, éste pidió a sus guardias que le llevasen ante Caifás y el resto del Consejo.


Anás actuó junto a Caifás en la captura y crucifixión de Jesucristo y en la posterior persecución de sus discípulos.


Por eso la tradición cristiana les atribuye a Anás y Caifás la responsabilidad de haber mandado a la muerte a Jesús.

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