El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Gonzalo Alonso Calzada Guerrero aseveró ayer que la idolatría por el dinero constituye una de las causas fundamentales de las crisis en la sociedad.
“Sus consecuencias son terribles, porque se roba, se mata, se traiciona, se prostituye, se calumnia y se rompen las familias”, añadió.
En la homilía de la misa dominical oficiada en la catedral de La Asunción, el religioso el predomino del dinero en las personas y en la sociedad están originando las crisis porque se obstaculiza la primacía al ser humano, para poner los bienes por encima de las personas.
“Lo que Jesús nos quiere señalar es cómo ese afán por la riqueza, puede envenenar el corazón de las personas, de tal forma que le impide abrir el corazón a la salvación que ofrece, porque no hay espacio para Dios”, señaló.
Subrayó que cuando el dinero ocupa el centro de su corazón, las personas se deshumanizan y se hacen insensibles a las necesidades de los demás”.
“Saca lo peor de la persona, porque el dinero es el gran corruptor de todo”, agregó.
Además, destacó que no sirve acumular todo el dinero y las propiedades del mundo, si las personas no están en paz en su corazón.
“Si no nos salvamos como personas, de que sirve tener todo eso”, apuntó.
También, observó que la idolatría del dinero es incompatible con el seguimiento de Jesús, porque no se puede tener el afán del dinero en el corazón y ser un buen cristiano.
“No es malo tener dinero, el problema es cuando tu corazón está apegado a eso y la prioridad es eso”, indicó.
Resaltó que Jesús no condena tener dinero, sino la forma de conseguirse injustamente y de administrarse de manera egoísta e incluso, hasta para cometer delitos.
Pues –asentó–, “si con el trabajo honrado se hace uno de bienes y propiedades para dar una vida digna a la familia, eso es bueno y Dios te bendice, pero si se aferra uno a esos, entonces el corazón se está corrompiendo”.
Aparte de esto, Calzada Guerrero dijo que el dinero es un bien al servicio del hombre, pero no solamente para resolver las necesidades de las personas, sino también con el fin de ayudar a los demás, porque solamente así se “alcanzarán los bienes del cielo”.
“Podemos trabajar honradamente y tener un buen nivel de vida, eso no está prohibido, pero no hay que dejar de ayudar a los demás, porque no podemos dejar que ese afán por el dinero atrape nuestro corazón”, terminó.
