Domingo de Resurrección, 12 de abril de 2020. Blanco, Solemnidad. Misa del día MR, p. 343 (345) / Lecc. I, p. 92 LH, la. Semana del Salterio. Otros santos: Julio I, papa; Teresa de Jesús de los Andes, religiosa de la Orden de Carmelitas descalzas; David Uribe Velasco, presbítero y mártir. Hech 10, 34. 37-43; 1 Cor 5, 6-8; Jn 20, 1-9.
Hermanos, ser testigos no es nada fácil. Muchos no le creen al testigo, porque no les conviene, y prefieren desacreditarlo, tachándolo de pecador, humilde, sin estudios académicos, sin ninguna de las glorias de este mundo. Pero qué hermoso que Dios escoge de testigos a los humildes e ignorantes, a los que no son nada ante los ojos de este mundo, para confundir a los sabios y soberbios.
¿Quién es el primer testigo de la Resurrección de Cristo? María Magdalena, y no le creen. ¿Cómo se le va a revelar a esa pecadora, de la que Cristo sacó 7 demonios? ¿A esa, que era prostituta y que hasta las series o películas de la actualidad, la retratan como una pecadora, humanamente enamorada de Jesús? Además, ella sólo dice que el sepulcro estaba abierto. ¿Por qué no se le reveló a los Sumos Sacerdotes? ¿A Pilato, a Herodes, etc.?, pues ellos tenían autoridad humana para que les creyeran; pero esta pobre sólo sabe de pecados.
Hermanos, recordemos a San Juan Diego, testigo de las apariciones de la Virgen de Guadalupe; pobre Juan Diego, él mismo dice que no es nada, que es de la Tribu Chichimeca, despreciada por los otros, "manda a otro, a un grande de este mundo", le pedía a la Virgen; pero Ella le dijo que no son escasos sus servidores, pero que era muy necesario que por su intercesión se llevara a efecto su querer.
En Fátima se le reveló a tres niñitos que eran pastorcitos, igual en Lourdes a una jovencita humilde. En nuestro estado, ¿quién llevó la imagen de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción a Amialtepec, iniciándose así el gran culto de veneración a Nuestra Señora de Juquila?: Un humilde indígena.
Nosotros no nos dejemos engañar por el "padre de toda mentira": Satanás, que difama y desacredita a los testigos de la Resurrección; pues el maligno lo único que desea es seguir reinando en medio de las tinieblas del pecado y la confusión, teniendo como bandera la muerte, sin vida y sin esperanza.
¡Ánimo, hermanos, Cristo está vivo!; y nosotros somos testigos de cuanto Él ha hecho. Él nos manda, a todos los fieles, a predicar al pueblo y dar testimonio de que Él ha vencido a la muerte. No lo busquemos en el sepulcro, vayamos con ánimo, gritemos al mundo entero: ¡Cristo vive, Cristo reina, Cristo ha vencido a la muerte, y todo el que crea en Él también resucitará a la vida eterna!
Tres palabras para recordar y meditar esta semana
Muerte: Último acontecimiento de la vida de todo ser sobre la Tierra (humano, animal y vegetal), caracterizada por el fin de sus funciones vitales ordinarias. Desde la perspectiva cristiana, la muerte es la separación del cuerpo y del alma, el cuerpo va al sepulcro, a la tierra de la cual salió; mientras que el alma va al encuentro con el Señor.
Resurrección: Para nuestra fe católica, la Resurrección de Cristo es el centro y fundamento; sin la Resurrección todo habría acabado en el Calvario. Pero Cristo ha vencido a la muerte en su Resurrección y nosotros tendremos la misma suerte que Él, viviremos para siempre con Él (Rom. 6, 9 y 8, 2; 1Cor 15, 54-57; Jn 11, 25-26).
Testigo: Quien da fe de algo que ha presenciado. Los apóstoles son testigos de la vida de Cristo y de su Resurrección (Lc 24, 48; Hch 1, 8. 21-26; 10, 41; 13, 31). El cristiano debe dar testimonio de su fe y de su esperanza con toda su vida (GS 2).
