En el tercer domingo de adviento, el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos lamentó que para quienes incurren en corrupción desde el servicio pública “no importa el sufrimiento, la pobreza y las carencias” de los pueblos y comunidades.
“Decimos ya basta de todo esto, pero tal vez a ellos los tiene sin cuidado”, asentó.
En la homilía de la misa dominical celebrada en la Catedral de la Asunción, el pastor religioso sostuvo que cuando los recursos financieros destinados a los pueblos y comunidades no llegan por la corrupción, “se llama robo” porque no les pertenece.
“Es dinero mal habido, que se volverá nada, tarde o temprano”, agregó.
Por eso, demandó a quienes están al frente de una oficina y en el servicio público escuchar la voz del profeta Juan el Bautista, que pide no extorsionar, abusar del poder o utilizar el poder para enriquecerse, cuando hace el anuncio de la Buena Nueva de la salvación.
“La voz es fuerte para el que la quiera oír y guardar en su corazón”, apuntó.
Aunque observó que la voz del profeta Juan el Bautista no solamente es para quienes están en el servicio público sino para todos, porque a cada uno corresponde cambiar su vida y lograr una verdadera conversión, ante la Buena Nueva y acoger de verdad a Jesús.
“Es el momento de mirar nuestra vida y preguntarnos qué hemos de hacer”, anotó.
Pues –subrayó–, “es fácil ver los errores de otros y no ver los nuestros, porque no somos sinceros con nosotros mismos y con eso, no damos una respuesta sincera a Dios”.
Desilusionan sacerdotes al pueblo
Incluso, admitió que algunos sacerdotes desilusionan al pueblo católico, porque “no son hombres de Dios, no son hombres de corazón, no son hombres en santidad divina”.
“A veces el antitestimonio sacerdotal entristece y desilusiona a nuestro pueblo”, recalcó.
Ante esto, demandó a todos cambiar el destino de sus vidas en la familia, en el trabajo y en el servicio público para tener un corazón más humano, ser más hijo de Dios y ser más abierto a los demás, pero no solamente en este tiempo de adviento.
“Debemos ser alegres, felices y distintos siempre, porque solamente en esta época nos damos abrazos, nos damos regalos y nos dirigimos palabras hermosas, pero solamente se quedan en eso. Hay que ser así todos los días, en todos los momentos, hasta en el sufrimiento y en el dolor”, refirió.
