Ante la creciente violencia que aqueja a la sociedad, nadie puede cerrar los ojos ni el corazón, aseguró ayer el administrador apostólico de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, José Luis Chávez Botello.
“La ambición, la corrupción y la soberbia nos está llevando a la cultura de la muerte”, afirmó durante una rueda de prensa, ofrecida después de oficiar la misa dominical en la Catedral de la Asunción.
El pastor de la Iglesia Católica sostuvo que esta situación está encadenando dolorosamente a miles de oaxaqueños a la pobreza durante toda la vida, pues carecen oportunidades de contar con casa propia ni trabajo con salario justo.
A todos los niveles –asentó–, “necesitamos guías honestos, capacitados, valientes y con amor a Oaxaca. Si los hay con ese perfil, pero nos exige a todos poner lo que está de nuestra parte”.
Para no caer en la desesperación, propuso mirar y aprender de San José, porque experimentó la pobreza, la injusticia, la violencia y la migración forzada.
“Allí mostró ser justo desde Dios. La justicia desde Dios comporta dar a cada uno lo que se le debe por su trabajo o servicio y según las posibilidades y responsabilidades, proporcionar lo que necesita para vivir y superarse como persona”, anotó.
Trabajo honesto
Destacó que el trabajo honesto dignifica y humaniza cada día a la persona, pues cultiva los valores del esfuerzo, servicio, responsabilidad y del bien común.
“Los que así trabajan, son los que sostienen y levantan vidas, su familia y a la sociedad”, indicó.
Crimen resta capacidad de superación
Sin embargo, subrayó que quienes no trabajan con honestidad, roban, se corrompen y viven como parásitos del trabajo de otros, cometen injusticias, extorsionan e inyectan violencia y miedo, “son verdaderos criminales al quitar a muchos las posibilidades de superación”.
“Pisotean la dignidad de las personas al pervertir a otros y enrolarlos al crimen, son enemigos peligrosos de la sociedad”, recalcó.
Resaltó que si se cree y se confía plenamente en Dios, se puede luchar por ser justos, por cuidar el amor y la unidad de la familia y por cultivar la honestidad en el trabajo, porque son armas para vencer toda violencia, corrupción e injusticias y restaurar vidas, familias y la sociedad.
“He aquí por qué la Iglesia propone e invoca a San José como custodio y guía de las familias, de seminarios, de los trabajadores”, añadió.
Pide orar por vocaciones sacerdotales
Chávez Botello pidió orar por las vocaciones sacerdotales y por los sacerdotes, así como por todos los padres y madres de familia, para motivar a conocer de cerca el Seminario Pontificio de la Santa Cruz, su misión en la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca y en la sociedad.
