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Aterra a Iglesia violencia y marchas

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, lamentó ayer que la creciente inseguridad y los constantes bloqueos en carreteras y avenidas no sean atendidos por las autoridades gubernamentales.


“Es preocupante y mortificante esta situación”, asentó, durante la homilía de la misa dominical oficiada en la catedral de La Asunción.


El pastor religioso expuso que en la reunión de la provincia eclesiástica de Oaxaca, celebrada en esta ciudad la semana pasada, donde participaron los obispos de las diócesis de Tehuantepec, Tuxtepec, Puerto Escondido y de la Prelatura de los Mixes de María Auxiliadora, así como el administrador diocesano de la Prelatura de Huautla, platicaron de algunos sucesos registrados con frecuencia en las ciudades, en los pueblos y en las carreteras.


“Estas situaciones que preocupan a ustedes, también a nosotros nos preocupan”, asentó.


Subrayó que la inseguridad fue uno de los temas principales, porque siguen habiendo muertes y más muertes, aunque muchas quedan ocultas, porque nadie dice nada, ni denuncia.


“Muchas de las muertes de nuestro Oaxaca, no son contadas y quedan en el silencio”, agregó.


Por qué –cuestionó–, queremos pasar “como si Oaxaca fuera un estado donde se vive en paz y tranquilidad, eso es mentira, no vivimos en paz, tenemos mucho miedo”.


Destacó que en la reunión de la provincia eclesiástica, el obispo de Tuxtepec, José Alberto González Juárez, narró la situación de inseguridad en esa ciudad y en otras de la región de la Cuenca del Papaloapan.


“Nos dijo ‘a cada momento oigo disparos y pienso, mataron a otro de mis hermanos. Así sucede todos los días’. Y los disparos no son para calar (probar) una pistola, sino para apuntar a una hermano y quitarle la vida. Seguimos padeciendo inseguridad y no sé cuando vaya a terminar”, asentó.


Bloqueo tras bloqueo


Pero, resaltó que también son mortificantes los constantes bloqueos en carreteras y avenidas, como sucede en diferentes municipios de la región del Istmo de Tehuantepec.


“El obispo de Tehuantepec, Crispín Ojeda Márquez salió a las cinco de la mañana y llegó al arzobispado a las nueve de la noche, porque en la carretera se encontró un bloqueo, otro bloqueo y otro bloqueo”, señaló.


Lamentó que las personas, las organizaciones sociales “y todo mundo” pretenden arreglar las cosas únicamente con bloqueos y no admitan alguna razón válida para poder pasar.


“Se atraviesan las personas, atraviesan un vehículo, ponen troncos o piedras y ya no se puede pasar”, asentó.


Aunque mencionó que en esta ciudad, también la ciudadanía sufre por los frecuentes cierres en avenidas y calles.


“Vamos por una avenida y no hay paso, nos vamos por otra y no hay paso, bloquean aquí, bloquean allá”, indicó.


Mencionó que el bloqueo de vialidades origina mucha desesperación en la ciudadanía, porque necesita pasar para poder llegar a su trabajo, pues “no se andan paseando nada más por la ciudad.


“Nadie pone remedio, lo único que hacen es estar atentos para que no vaya a ver golpes”, anotó.


Ante ello, dijo que las autoridades gubernamentales no deben guardar silencio frente a esta situación vivida por el pueblo y buscar alguna solución para acabar con esto.


“Creo que se nos olvidó que Dios nos dio inteligencia, la palabra, los oídos y los ojos para ver, encontrarnos, platicar de la situación y arreglarlas sin necesidad de todo eso”, terminó.

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