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Arzobispo de Antequera-Oaxaca lamentó que aún existe maldad y odio en católicos.

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos lamentó ayer que la sangre derramada por Jesús por el perdón de los pecados sea en vano, porque existe aún maldad, odio, malos sentimientos y corazones endurecidos de los católicos.


“No han aprendido a perdonar, a tener misericordia, a ser bondadosos, a mirarse con respeto y veneración”, asentó.



En la homilía de la misa de Domingo de Resurrección, celebrada en la sede arzobispal, sostuvo que algunos creyentes actúan de esta manera, porque no creen en la muerte de Jesús en la cruz, ni en la gracia de la salvación por la Resurrección.


“Hay muchos que creen que el Señor murió en la cruz y que ahí terminó todo. Pero no, ha triunfado, está vivo, si no, estaríamos siguiendo a un muerto, no a un vivo”, señaló.



Por eso, pidió a los católicos creer firmemente y tener una fe profunda en el Resucitado, porque prometió también la resurrección de quienes creen en él.


“Crean, no duden de eso. Sus seres queridos fallecidos, siguen vivos para Dios, vivos en la eternidad. Nos prometió la vida eterna, nos prometió resucitar”, insistió.



Pero, subrayó que la resurrección depende de vivir las enseñanzas del Señor, hacer vida el anuncio de la buena nueva y sobre todo, llevar el Evangelio a la vida diaria.


“Es necesario ganarse la resurrección. Ahora, corresponde a los creyentes dar testimonio de ser verdaderos discípulos del Resucitado y vivir cada día la transformación a una nueva vida, para parecerse más al Señor”, anotó.



No es un invento


Además, el pastor religioso suplicó a los católicos creer y entender el riesgo de contagio por el coronavirus si no se quedan en casa.


“Estamos viviendo un momento difícil, que nos está costando creer, porque ciertamente no es un dogma de fe, pero ahí está la realidad de sufrimiento, dolor y muertes”, señaló.



Resaltó que muchos catalogan a la pandemia como un invento e incluso, tampoco creen en los miles de muertos y en los esfuerzos de médicos y enfermeros, para auxiliar a los enfermos.


“Es triste que todavía crean que es un invento, viendo todo lo que pasa”, añadió.



Muchos –recalcó–, están seguros que no se van a enfermar, que en su pueblo no va a pasar nada, pero necesitan ser responsables, cuidarse y cuidar la vida de los demás, porque así lo quiere el Resucitado.


“Deben de creer o ¿Tienen qué ver los cuerpos de sus seres queridos, para creer en esta pandemia? ¿Necesitan que sus padres o madres mueran para poder creer?”, cuestionó.



De esta manera, Vázquez Villalobos llamó a los católicos creer en el Resucitado y tener la esperanza de resucitar un día con él y participar de la eterna felicidad, en medio de este dolor y preocupación por superar la pandemia.


“Mientras eso suceda, hay que seguir cargando la cruz como discípulo del Señor, aceptando la voluntad de Dios como una prueba para practicar las virtudes”, apuntó.



Consagración


Al término de la celebración eucarística, el arzobispo Vázquez Villalobos consagró la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca a la Virgen de Guadalupe, para pedir su consuelo y protección por la pandemia del coronavirus.


La ofrenda fue replicada por los demás arzobispos y obispos de México, así como de otros países del continente, a iniciativa del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).


Durante la consagración, el arzobispo también rezó una oración a la Virgen de Guadalupe.


“…Te consagramos nuestros pueblos, especialmente a tus hijos más vulnerables: los ancianos, los niños, los enfermos, los indígenas, los migrantes, los que no tienen hogar, los privados de su libertad. Acudimos a tu inmaculado Corazón e imploramos tu intercesión: alcánzanos de tu Hijo la salud y la esperanza”, rogó.


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