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Rayones en paredes desvirtúan arte urbano de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- Rayar las paredes sólo para marcar el territorio entre grafiteros o bandas que no buscan plasmar una obra en los muros de la capital; los "21" y "13" escritos en romano, los rayones y pintas en ventanas y portones, trasgreden el espacio público y denigran los proyectos de artistas urbanos que dan vida a las calles con imágenes y colores.


De acuerdo a la opinión de muralistas en la entidad, estos grafitis malintencionados sólo tienen el objetivo efímero de hacer presencia en una zona, "de buscar la adrenalina por la noche y marcar nuevos sitios"; los casos más recientes son el Teatro Degollado y la cabeza de Quetzalcóatl, en el centro histórico de Guadalajara, inmuebles catalogados como patrimonio histórico al igual que el Edificio Central de la UABJO, en Oaxaca.


Los grafiteros residentes mencionan que a pesar de que este tipo de pintas sólo mancha la escena del arte urbano, en la capital no hay lugares públicos o particulares, ni iniciativa de las autoridades para gestionar esta actividad.
 


Otro rayón esporádico, otro gasto


"¡Hola, soy Nino!", los domicilios y locales en las calles de Fiallo, Hidalgo, Guerrero, Murguía o Mártires de Tacubaya son algunos sitios donde quedó plasmada esta frase y el tag Nino, firma del grafitero oriundo de California (EUA) que ha pintado animales humanoides ilegalmente en el centro de la capital, dañando el patrimonio histórico y obligando a vecinos a pintar sus propiedades.


 



La llegada del tag Nino provocó el acercamiento de más grafiteros al centro histórico. FOTO: Carlos Román Velasco

 


Gastar más de 400 pesos en un bote de pintura para cubrir el grafiti sólo fue la primera molestia para un afectado, porque cuando volvió a su propiedad en la esquina de Murguía y Mártires de Tacubaya, nuevamente encontró al canino antropomórfico y con una cita: "¡No me borres, Nino".


Una fuente anónima comentó a NOTICIAS Voz e Imagen de Oaxaca, que Nino se llama René, tiene familia en el estado, vive en California y que residió durante seis meses en la capital debido a un intercambio laboral.


Actualmente el personaje ya no se replica, pero las pintas quedaron perpetuadas en inmuebles catalogados, a pesar de que miles de turistas nacionales e internacionales arribaron a las fiestas de la Guelaguetza 2017.

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