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Y las calles... solas, sucias y descuidadas

Foto(s): Cortesía
Redacción

Mañana de viernes. En el plantón magisterial el número de profesores es reducido, la mayoría se fue a participar en las manifestaciones acordadas por la asamblea plenaria. A dos días de haberse realizado la primera mesa de diálogo con las autoridades federales, las dudas reinan en el ambiente.
Las calles que sirven como trinchera para los miembros de la Sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE) lucen sucias, no hay indicios de que personal de limpia del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez haya ingresado a recoger la basura y mucho menos a lavar el piso de cantera. En la calle 5 de Mayo, en el cruce con la avenida Independencia presisten los inndicios de las fogatas que hace unos días encendieron los maestros.
Entre los manteados casi a punto de caer y las casas de campaña reforzadas por plásticos, para poder hacer frente a la temporada de lluvias, los pocos guardianes del campamento comentan las noticias difundidas en los periódicos: aún no hay certeza de la fecha de culminación de sus protestas.
En la calle de Armenta y López, muy cerca al edificio sindical, un grupo de docentes comenta sobre las posibilidades de regresar a clases. Las opiniones son diversas, mientras que unos argumentan que el fin de cursos se acerca y que tienen que regresar a culminar con las calificaciones, otros se muestran renuentes: “Hasta el final, camaradas”, insisten.
La mayor parte de las personas que se quedan a resguardar los campamentos son mujeres. Una de ellas, que prefiere no dar su nombre, reconoce que “la lucha magisterial entró en una de sus etapas decisivas, porque es momento de aprovechar el diálogo y agotar todos los puntos, pero hay que ser inteligente”.
¿Si no se logra la abrogación de la reforma educativa, resultaría un fracaso?
–Sí. Debemos tener la certeza de que tantas pérdidas llevaron a algo bueno.
¿Ya les dieron información sobre los resultados de la primera mesa de negociación?
–Tarde, muy tarde pero la dieron.
En otro extremo del plantón, otra de las maestras, comisionada por su comunidad para acudir a la protesta, señala que esta quincena no cobró.
¿Por qué no le pagaron?
–No me presente al examen, y por eso me cancelaron mis pagos.
¿Te llegó la notificación de que serías evaluada?
–No
¿Cómo sabes que te habían escogido para hacer el examen?
–Hace una semana, a través de mi correo me mandaron un documento en el que me explicaban que tendría que ir a Ciudad Judicial por mi cheque, cuando fui, ahí nos dijeron que fue porque no acudimos a la evaluación docente.
¿Firmaste el documento que el IEEPO pedía para que te pagaran?
–No.
Continuando con el recorrido por el plantón que avanza hasta las inmediaciones del Palacio de Gobierno, la presencia de maestros incrementa n este punto. Los manifestantes se mezclan con los transeúntes que todavía se aventuran a esquivar los mecates de los manteados, y a sortear todo aquello que uno se puede encontrar en un día de plantón. Entre maldiciones apresuran su paso para salir del área de campamentos.
Mientras, afuera a todos parece molestarle la presencia de los maestros, en el corazón de la protesta cada minuto es fundamental. Es parte de una larga espera de las noticias que podrian marcar un punto de inflexión en el movimiento.

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