Sumida en una gran tristeza y decepción por no tener rastro del cuerpo de Lorenza, su esposo Miguel o sus hijas Nadia y Liz, la comunidad de San Juan Metaltepec solicitó al sacerdote Jorge Arias Guerrero oficiar una misa en las faldas del Cerro del Zempoaltépetl en la que pidieron por las almas de la familia que desapareció desde el 22 de octubre, cuando un alud de tierra los sepultó.
La desgracia los unió en un dolor que ha compartido la pequeña comunidad perteneciente al municipio de Santiago Zacatepec, cuya presidenta municipal Austreberta Ramírez López, habla de la desolación en el ánimo colectivo por la falta de apoyo de instancias de gobierno.
“Dejaron de buscar porque ya no encontraron nada, estuvieron varios días los de Metaltepec, pero ellos por su cuenta, porque apoyo del gobierno sólo hubo en los primeros días, algunos rescatistas y de Protección Civil”, dijo en entrevista.
Indiferencia les hiere
Lo que vino al suspenderse la búsqueda el pasado 27 de octubre, fue el desánimo y la resignación de un pueblo herido que trató de mitigar su dolor simulando un entierro el pasado 30 de octubre.
“El pueblo es muy pequeño, entre todos nos conocemos, estamos muy sentidos y sensibles porque no se hemos localizado los cuerpos, no hay paz”, compartió Heidi Martínez, una pobladora de Metaltepec que asistió al sepelio en donde los cuatro ataúdes llevaban ropa y pertenencias de Lorenza, Miguel, Nadia y Liz.
En apego a sus costumbres, ya que el 80 por ciento de la población es católica, se hizo un homenaje en la cancha de la agencia municipal en la que hombres como el agente Pablo Martínez les pidieron perdón a las almas por no hacer más y lograr encontrar los cuerpos.
Ayer, el rito católico se repitió en las faldas del Zempoaltépetl, con una misa oficiada a las 8:00 de la mañana. Cinco horas antes, las mujeres se levantaron para preparar los tamales de frijol y el caldo mixe que comieron al volver del lugar donde ocurrió el derrumbe, para pedirles que, donde quiera que estén, protejan el camino.
