Aguas negras, portadoras de bacterias y elementos de alta toxicidad, incluidos plomo, arsénico y zinc, por citar algunos, todos acumulables en la sangre y que pueden derivar en patologías muy peligrosas, incluso, malformaciones congénitas, usan poblanos para irrigar gran parte de sus cultivos de hortalizas que luego introducen a la ciudad de Oaxaca, alertaron agrónomos oaxaqueños.
Al coincidir que se trata de un grave problema de salud pública, los ingenieros agrónomos Mario Alberto Pérez López, Carolina Diaz Fuentes y Bertín Aragón Gallardo, emplazaron a las autoridades sanitarias a dar una explicación de su indiferencia.
Pérez López, agrónomo por la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro de Coahuila, Saltillo, dijo que muchos compradores prefieren las hortalizas y el quesillo de Puebla, porque son más baratos, sin embargo, son altamente contaminados, "porque su desarrollo o elaboración proviene de sitios insalubres", aseveró.
Aparte de su contacto con aguas negras, que contienen excremento y residuos tóxicos de talleres automotrices, fábricas y maquiladoras, gran parte de las hortalizas procedentes de Puebla, también registra fuerte contaminación por fertilizantes sintéticos y pesticidas, reforzó de su lado Carolina Diaz Fuentes, especialista en agronomía por el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca.
Un niño o una persona de la tercera edad que se lleva a la boca alimentos en esas condiciones, se está prácticamente "suicidando" porque puede contraer una infección muy peligrosa que de no ser atendida oportunamente, puede causarle la muerte, alertó.
