Un grupo de académicos, intelectuales, investigadores, ambientalistas, organismos civiles, organizaciones sociales, colectivos y músicos de más de 20 países ofrecieron su respaldo a San Miguel Chimalapa y demandaron al gobierno federal no otorgue el permiso de exploración a la empresa minera canadiense Minaurum Gold en territorio de ese pueblo zoque del Istmo de Tehuantepec.
En su Manifiesto Internacional en Defensa de la Selva de los Chimalapas, afirmó que la defensa de las selvas del mundo se vuelve una responsabilidad global en tiempos de emergencia ambiental y climática.
Expuso que el papel ecológico de estos ecosistemas es fundamental para el equilibro planetario y por lo tanto, son territorios claves para disminuir los impactos de los cambios globales, incluido el cambio climático.
Entre otras muchas funciones, son grandes reservorios de agua dulce y permiten fijar cantidades de dióxido de carbono muy superiores a las de otros lugares, añadió.
Por eso, subrayó que evitar la desaparición de las regiones más biodiversas del planeta es esencial para la especie humana, porque así podrá aspirar a un futuro sostenible.
De esta manera, destacó que las actividades extractivas generarían enormes impactos ambientales en la selva de los Chimalapas, uno de los lugares de mayor biodiversidad del planeta, pues alterará miles de hectáreas de esta vegetación y contaminará las importantes masas de agua dulce en ese territorio de propiedad comunal.
Ante esta situación, reclamó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negar el permiso de exploración a la compañía canadiense para desarrollar su proyecto Santa Marta.
Además, demandó que la Secretaría de Economía (SE) no otorgue las cuatro solicitudes de concesiones mineras en trámite, en una superficie de 107 mil 383 mil 63 hectáreas, para la extracción de oro, plata, cobre y plomo.
Aparte de esto, requirió que el gobierno de México, junto con los organismos internacionales, respete y reconozca los derechos inalienables de propiedad comunal del territorio, incluyendo el subsuelo, habitado y cuidado por el pueblo zoque desde hace miles de años.
También, reclamó que el gobierno de México articule las medidas necesarias para el reconocimiento de los valores ecológicos y bioculturales de este territorio, y para su protección efectiva asegurando así la vida del pueblo indígena zoque de Chimalapas.
El manifiesto, está firmado por académicos, intelectuales, investigadores, ambientalistas, organismos civiles, organizaciones sociales, colectivos y músicos de Estados Unidos, Portugal, Uruguay, España, Canadá, Argentina, Grecia, Brasil, Reino Unido, Venezuela, Holanda, Bélgica, Italia, Alemania, Colombia, Suiza, Francia, Bolivia, Guatemala, Australia, Holanda, Ecuador, Honduras y México.
