BAHÍAS DE HUATULCO, Oaxaca.- Saben que se trata de un oficio difícil y peligroso; su actividad, de una humanidad indiscutible, a veces también se complica por la poca cooperación de los paseantes, quienes ya “enfiestados y envalentonados” hacen caso omiso a sus recomendaciones; sin embargo, nada de ello se compara con la satisfacción experimentada ante el deber cumplido, donde la recompensa es siempre el reconocimiento y gratitud de la gente.
Son los bomberos-salvavidas de Huatulco, quienes durante todo el año, y de manera particular en temporadas vacacionales como la Semana Santa, demuestran a la ciudadanía la utilidad de su presencia en playas de la región, como guardianes de los bañistas.
En Huatulco, a pesar de la existencia de nueve bahías y 36 playas, los vacacionistas se concentran en su mayoría en un promedio de 10 playas públicas; durante las temporadas altas, el resguardo de una parte de ellas corre a cargo de autoridades municipales, a través del grupo de Protección Civil y Bomberos, mientras que la Marina Armada de México opera en el resto.
Un oficio peligroso
Esta temporada, a Rafael Revueltas, bombero-salvavidas con 12 años dentro de la corporación, le toca cubrir por turnos las playas La Bocana, Chahué, Tangolunda y San Agustín. Como cada periodo vacacional, el rescatista reconoce los riesgos de su trabajo, pero también asume con profesionalismo que es un deber que hay que desempeñar, a pesar de la resistencia y poca conciencia de los bañistas.
“Todo lo que nosotros hacemos es un poquito peligroso; los rescates de la playa, ir a los incendios. En las playas nosotros siempre nos vamos con la recomendación, la prevención hacia los turistas para decirles qué áreas son seguras y cuáles no; pero desafortunadamente, el turismo que viene lo hace para divertirse y a veces no miden las consecuencias, pero nosotros siempre estamos al pendiente de ellos”, manifestó el salvavidas.
Lo más importante, que paseantes regresen a casa
En su larga trayectoria ha vivido de todo; desde rescates exitosos (el miércoles mismo logró salvar a un canadiense en playa La Bocana), pérdidas humanas por ahogamiento o la recurrente terquedad de bañistas, sobre todo connacionales, que luego de algunos tragos, se niegan a acatar las recomendaciones de seguridad en el mar.
Al cuestionar qué lo motiva a la hora de realizar sus rescates, Rafael asegura sin dudarlo, que “así como sabe que sus dos pequeñas hijas lo esperan en su casa de Huamelula, así la familia de las personas en riesgo desean tener a su pariente cerca. Juntos llegaron, y así tienen que regresar, felices”, afirma.
-Pero, ¿cuál es la recompensa final de un salvavidas?
-Lo más satisfactorio es que la gente reconozca lo que haces. Cuando te felicita la gente, es algo que no se puede comprar con nada. Prácticamente es como si te vieran como un superhéroe.
La prevención, fundamental
Igualmente orgulloso de su trabajo se muestra Miguel Ángel Silva Alonso, un joven bombero-salvavidas a punto de cumplir tres años en la corporación, y quien señala que gracias a la capacitación obtenida por la corporación municipal, ahora realiza salvamentos y colabora en la prevención de riesgos con los turistas.
Destacamentado en la playa certificada Chahué, Miguel Ángel comenta que la principal labor en ese lugar es prevenir continuamente a los vacacionistas de los peligros por las características de la playa, aunque lamenta que algunos se molestan al suponer que con sólo saber nadar evaden el riesgo.
Una labor de tiempo completo
“Para nosotros, los 365 días del año hay actividad en Chahué. Hay veces que le damos prevención a personas que dicen que son muy buenas nadando y se molestan. En mi trayectoria como salvavidas, me ha tocado que la mayor parte de rescates son en las orillas, gente que no sabe nadar y como en esta playa hay corrientes de retroceso, las personas se confían mucho, las jala y en cuanto ya no tocan arena entran en pánico, se desesperan y ahí es cuando uno acude a la ayuda”, explicó.
Según información de Leobardo Vásquez Díaz, director de Protección Civil y Bomberos municipal, actualmente la corporación cuenta con 16 elementos que se desempeñan como bomberos y rescatistas de mar, aunque sólo ocho de ellos están plenamente calificados para realizar rescates mar adentro.
