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Roza y quema, el monstruo que amenaza a los bosques de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- La vegetación densa y la necesidad de cultivos para abastecer de granos y alimento a la población, son razones por las cuales actualmente continúan los procedimientos de la agricultura itinerante, o como usualmente es nombrada en el país de roza y quema, una práctica que descontrolada puede arrasar con ecosistemas aledaños a las comunidades.


El delegado oaxaqueño de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), José Ernesto Ruíz López, destacó que realizar este método desapegado a la normatividad puede provocar la pérdida de grandes masas arbóreas; "no todas las comunidades tienen un plan de manejo forestal, del saneamiento de sus bosques y la búsqueda de sus parcelas".


Del territorio estatal el 67.1 por ciento está cubierto por superficies forestales (6 millones 295 mil 473 hectáreas); en 2017 Oaxaca obtuvo el primero lugar en incendios (33 mil 262 siniestros que afectaron 42 mil hectáreas) y datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y del Monitoreo Forestal Diseñado para la Acción, señalan que el 40.4 por ciento de estas zonas se calcinó por incendios, la mayoría provocado por personas.


El apartado NOM-015-SEMARNAT/SAGARPA-2007 establece especificiaciones técnicas del uso del fuego en terrenos forestales y para uso agropecuario, "pero aunque este normado es el principal factor de los incendios en estas zonas, crece la frontera agropecuaria hacia el hábitat endémico de flora y fauna de cada región".


"Las actividades humanas son la causa de estos siniestros, además de la caza en demasía, los incendios provocados desplazan a las presas y depredadores del hábitat, la flora desaparece y se hace un territorio minúsculo de lo que antes fue un ecosistema", el delegado Ruíz López destacó que las consecuencias son perceptibles, incluso desde 2017.


Recomendaciones para quemar el terreno responsablemente:

Avisar a autoridades de la quema

Consultar a técnicos forestales

Hacer la actividad grupalmente

Cavar zanjas para atrapar brasas

Hacer brechas para evitar la propagación del fuego

Realizar la quema temprano, sin calor y con poco viento

Vigilar el terreno hasta que no haya brasas

Si se sale de control, avisar inmediato del incendio


 


"El año pasado vivimos tres etapas climáticas drásticas, al principio hubo una sequía histórica en el Istmo de Tehuantepec, en los Valles Centrales hubo granizadas y en zonas serranas aluviones, el exceso de lluvias provocó deslaves y hubo personas que resultaron muertas de estas catástrofes naturales. Estamos sintiendo los efectos del cambio climático", mencionó el delegado de la Semarnat en Oaxaca


"En primer lugar los incendios son grandes emisores de gases de efecto invernadero, las masas forestales son responsables de hacer oxígeno del carbono que existe en la atmósfera, al ir desapareciendo estas superficies forestales la captura de dióxido de carbono se acaba", anunció las cosencuencias tras el fuego.

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