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Río Salado, uno de los más importantes pero pestilentes en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- “¿Ustedes son los que vienen a ver la obra? ¿De veras se va a terminar la contaminación? ¿Nos van a entubar el río? Porque no sabe usted, es una pestilencia, es horrible vivir así”.


Es la voz de una mujer, doña Sandra Ramírez, que vive justo al lado del afluente, uno de los más importantes que cruza la ciudad de Oaxaca, proveniente del valle de Tlacolula y que termina uniéndose con el río Atoyac, para continuar su ruta hasta el litoral oaxaqueño.


Es el río Salado”, que en época de sequía incrementa su nauseabundo olor a causa de miles de descargas de aguas residuales de los habitantes de municipios  desde Mitla y Tlacolula hasta San Antonio de la Cal, San Juan Bautista La Raya y más allá, al sur.


“Es que por acá vino un candidato a presidente municipal (de Santa Lucía del Camino) que ya nos está echando la mano con una maquinaria, porque dice que ahora sí se va a acabar la contaminación… pero a cambio quiere nuestro voto”, dice la mujer, que tiene su domicilio en la colonia Fernando Gómez Sandoval, de la capital.


Adiós al caudal


Proveniente del distrito de Tlacolula y que cruza el del Centro, el otrora caudaloso afluente atraviesa por lo menos 10 municipios, a lo largo de aproximadamente 40 kilómetros, 13 de ellos en el valle central de la capital.


Cercanos a la ciudad, por el lado poniente, recibían sus aguas pluviales y hoy pestilencias, los municipios de Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca de Juárez, Santa Lucía del Camino, Santa Cruz Amilpas, San Sebastián Tutla, Tlalixtac de Cabrera y Santa María El Tule.


A lo largo de ese trecho únicamente quedan historias de tragedias causadas por los torrentes, que a su paso arrastraban basura, animales muertos, aguas negras que se descargan en la zona urbana.


Desde el año 2011 --en que se desbordó en varios lugares, principalmente en tramos de Santa Cruz Amilpas, Santa Lucía del Camino y Oaxaca de Juárez--, no se ha visto nuevamente rebosante.


Hoy, en temporada de sequía, corre el agua, pero negra, lodosa, con basura y desechos fecales.


En un recorrido que efectuó NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, desde El Tule hasta San Antonio de la Cal y La Raya, se observó el creciente deterioro y contaminación.


Aprovechan políticos


Pese a la cercanía, por ambos márgenes, de cultivos de alfalfa, milpa y verduras, desde El Tule se percibe el fuerte aroma; en la zona sur de Tlalixtac, diversas residencias conviven con el río, con apenas unos metros de distancia, y sigue el olor nauseabundo.


En Tutla y en Amilpas ya comienzan las zonas urbanas y populosas; en este último municipio, los vecinos del fraccionamiento han vivido incontables ocasiones el desbordamiento del río, lo que provocó que autoridades colocaran cemento en las márgenes.


En Santa Lucía del Camino, justo en la colonia Felipe Carrillo Puerto y Fernando Gómez Sandoval, confluyen al menos tres afluentes; el Salado, el Chiquito, que proviene de la parte norte de Santa Lucía, y el Jalatlaco, que recoge las aguas, limpias y negras del San Felipe.


Las promesas


Es en este último asentamiento, ya para colindar con el puente y la carretera que conduce al fraccionamiento El Rosario, donde vive la señora Sandra.


Ella se detiene para indicar que los políticos lo único que buscan es engañar a la gente a cambio de un voto. “Mire esa maquinaria, la trajo un panista porque dice que va a entubar el río, que primero va a construir una barda que detenga las inundaciones”, cuenta.


Como ese aspirante a la presidencia municipal de Santa Lucía, varios más aprovechan el proceso electoral para incluso ofrecer acabar definitivamente con la contaminación. Ya en Cinco Señores y cerca de San Antonio, pipas descargan impunemente los desechos, que van a parar directamente al río.


AÑEJO PROBLEMA


Un estudio elaborado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y otras instancias, a petición de la Fundación UNAM y el Instituto de Ingeniería, revela el grave deterioro del río Salado.


“El acuífero de Valles Centrales tiene una concesión superior a su capacidad, que es de 18 millones de metros cúbicos anuales, para extracción de agua. Además el alcantarillado tiene fugas que contaminan el subsuelo”.


Otro estudio encargado por el CIDIIR determinó que los efluentes descargados al lecho del río exceden las normas oficiales mexicanas, en especial la NOM-001-SEMARNAT-1996 en el apartado de Demanda Bioquímica de Oxigeno y Sólidos Suspendidos Totales.


¿MILLONARIAS INVERSIONES?


De acuerdo con información de la gerencia Pacífico Sur de la Conagua, hasta finales del año pasado se había invertido 75 millones de pesos para el saneamiento de ese afluente, con la construcción de bordos y trabajos de limpieza.


En junio del año 2014, la misma institución anunció que se aplicarían 20 millones de pesos para mismas acciones, a fin de evitar inundaciones.


Ya desde noviembre de 2009 la dependencia federal presumía las cuantiosas inversiones y trabajos de rescate del río, en coordinación con otras instancias, además del Comité de Cuenca del Afluente.
Ni la contaminación ni los riesgos de inundaciones han cedido, hasta ahora, pese a millonarias inversiones.


PROPUESTA ARCHIVADA


Preocupado por la situación, a principios del año 2011, el entonces Senador de la República, Ericel Gómez Nucamendi, planteó un punto de acuerdo para exhortar a la Semarnat, la Conagua y la Profepa, a “adoptar medidas y enviar a esta soberanía informes relativos a la contaminación de los ríos en Oaxaca”.


En la exposición de motivos detalló:


“Un caso significativo es del río ‘Salado’ que, en opinión de algunos especialistas, se ha convertido en uno de los más contaminados del país, ante la indiferencia y la falta de actuación de las autoridades”.


Demandó: “Detener la contaminación del agua, preservar los recursos naturales y asegurar un desarrollo sustentable para el estado son asuntos de carácter prioritario, que nos atañen a todos, comunidades, gobierno, congreso, empresarios y sociedad civil”.


De manera más reciente, en 2014, otros legisladores federales encabezados por Aleida Alavez, hicieron el mismo requerimiento.


A finales del 2015, el Instituto Estatal de Ecología y Desarrollo Sustentable se limitó a informar acerca del burocrático proceso de coordinación entre las instancias para atender la problemática.


“En razón de lo expuesto, entre otros aspectos la Conagua señala que para determinar el proceso de saneamiento, se deben caracterizar las aguas residuales de cada municipio y determinar con precisión el esquema de saneamiento más adecuado, lo que se tendría que hacer caso por caso, a través del análisis de muestreo del agua.


“Por lo anterior, no resulta factible efectuar inspecciones a los ríos Atoyac y Salado, toda vez que no es la forma de determinar el grado de contaminación y por lo tanto el procedimiento de saneamiento de dichos afluentes”.


Diagnóstico


“Conagua dice que se deben caracterizar las aguas residuales de cada municipio, por lo que no resulta factible efectuar el procedimiento de saneamiento de los ríos Atoyac y Salado”
Diagnóstico del Instituto Estatal de Ecología y Desarrollo Sustentable


13 km De la zona conurbada de la capital abarca el “Salado”
700 mil Los habitantes de la zona conurbada a la capital


Los afectados en el valle central:
Santa María El Tule
Tlalixtac de Cabrera
San Sebastián Tutla
Santa Cruz Amilpas
Santa Lucía del Camino
Oaxaca de Juárez
San Antonio de la Cal
Santa Cruz Xoxocotlán

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