El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2017 destinado al campo necesita de una reestructuración como “una nueva oportunidad y esperanza” para disminuir la desigualdad, reducir la pobreza y combatir el hambre, afirmó el secretario de la Comisión Permanente de Agricultura y Sistemas de Riego del Congreso federal, el diputado oaxaqueño Felipe Reyes Álvarez.
El legislador subrayó que el Plan Nacional de Desarrollo reconoce al campo como un sector estratégico de la economía para garantizar el derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria, así como reducir la pobreza, sin embargo el modelo de desarrollo del campo actual no ha logrado estos propósitos.
"Existe una enorme dependencia alimentaria del extranjero del 40 por ciento, que exige un gasto de 13 mil millones de dólares en la importación de maíz, frijol, arroz y trigo."
Aparte de esto, destacó que se presenta un alarmante abandono de las tierras productivas, debido a una fuerte migración de la fuerza laboral rural en búsqueda de mejores niveles de vida.
Independientemente, observó que se registra una deficiente distribución del presupuesto al campo porque el 10 por ciento de las unidades productivas de los grandes productores absorben el 65 por ciento de los subsidios al campo.
Mientras, el 81 por ciento de las unidades de los pequeños productores solo el 35 por ciento y menos del 20 por ciento de productores agrícolas concentran los créditos, insumos y los subsidios del gobierno federal, refirió.
De esta manera, detalló que la política actual para apoyar al campo es disfuncional y errónea, pues demuestra un alejamiento social y desconocimiento de la realidad.
Ante esto, resaltó que se necesita una reorientación de los subsidios y programas públicos, así como una amplia reingeniería institucional para el impulso de los pequeños y medianos productores.
