Quien navegue por las costas de San Agustinillo, Mazunte o Puerto Ángel en estos días, tiene el 80 por ciento de probabilidades de disfrutar del avistamiento de una o hasta ocho ballenas jorobadas.
Aunque a partir del 2015, justo cuando la Secretaría del Medio Ambientes y Recursos Naturales (Semarnat) declaró que esas playas conforman la sexta zona de observación de ballenas en México, el calentamiento de la superficie marina propició un descenso en el número de ballenas que transitan por las costas de Oaxaca; sin embargo, en este año cuando se registra un repunte.
De acuerdo con los registros históricos del maestro en Ciencias y profesor investigador de la Universidad del Mar, Francisco Villegas Zurita, desde 2012 que se empezó a estudiar el comportamiento de ballenas en las costas oaxaqueñas, para la temporada 2015-2016 su presencia descendió drásticamente.
Sin precisar un número por las complicaciones que ello implica, recordó que en un solo día de febrero de 2012 se lograron avistar hasta 25 ballenas, “en distintos puntos y grupos sociales de un individuo o hasta en grupos de 8 individuos”.
Pero con el fenómeno de El Niño, en la temporada 2015 2016 las ballenas de la población del Norte de América que migran anualmente a Centroamérica alteraran su recorrido, “quedándose principalmente en las costas de California”.
A partir del 2017 “notamos un incremento mínimo en cuanto a número de ballenas, pero como ha sido constante en la temporada actual se han incrementado considerablemente los avistamientos”.
Será en febrero, a mitad de la temporada de avistamiento que oficialmente inició el 5 de diciembre de 2017 y concluye el 31 de marzo próximo cuando se espera que se vean mayores avistamientos, en grupos de hasta 5, pero lo común es ver “solitarios, ballena con cría o grupos de tres”.
Por ser costeras, los avistamientos se han registrado hasta 30 o 200 metros de las playas, a diferencia de cuando inicia la temporada de migración que nadan a un kilómetro de la costa.
Lamentó que de las autoridades haya poco interés por difundir que Oaxaca cuenta con una zona de observación de ballenas, por lo que se pretende en San Agustinillo implementar un festival donde la ballena jorobada sea el elemento ancla que detone la economía turística en la zona.
Hace 20 días, el 9 de enero pasado una cría de ballena jorobada nació aguas oaxaqueñas, frente a la playa de Cuatunalco, perteneciente a San Pedro Pochutla.
A esa conclusión se llegó después de la intervención de integrantes de la Red Nacional de Atención a Ballenas Enmalladas (RABENMEXICO).
Inicialmente un informante alertó por la mañana que una ballena estaba varada o atrapada en una red, pero en realidad lo que veía era un alumbramiento una cría de entre 3.5 y 4 metros de largo.
De noviembre a abril, las ballenas jorobadas migran al Océano Pacifico, específicamente a las costas oaxaqueñas, a buscar pareja y amamantar a sus crías.
