Debido al confinamiento por el brote a nivel mundial de COVID-19, el porcentaje de desperdicios y agua residual aumentó considerablemente.
De acuerdo con un defensor de la ecología y el ambiente, que solicitó el anonimato, “el aumento puede oscilar entre un 70 y 80% porque antes del coronavirus se podría decir que sólo una o dos personas estaban en la casa diario, y de repente pues ya están 3, 4 o hasta 5 personas diario, todo el día”.
Esto debido al hecho que las autoridades determinaron la suspensión de clases en todas las escuelas de los diferentes niveles educativos y a que muchos jefes de familia fueron enviados a trabajar desde casa, lo cual originó mayor presencia de personas en una vivienda.
“Aumentó todo, la generación de basura, el consumo de luz, gas y por supuesto el agua; al haber más personas en una casa, pues es lógico que se van a bañar, van a defecar, se lavan los dientes, las manos y toda esa agua en automático se vuelve residual porque, me atrevo a decir que nadie, aquí en Oaxaca tiene la cultura del reuso y aprovechamiento del agua”, dijo.
Por otra parte, señaló que los mayores daños son para los ríos en donde se vierte toda esta agua residual y, en menor proporción, para el subsuelo, pues a través de la filtración es como el contenido químico del agua va permeando en la tierra y quitándole nutrientes o propiedades de fertilidad.
“Es ya conocido ese proceso por el que el agua, mezclada con suavizante o con jabón, es lo que más se usa en las casas, permea en el subsuelo, en las capas de la tierra y va dañando esa tierra, haciéndola infértil, pudriéndola… es todo un proceso que, con los años, afecta bastante”, añadió.
Finalmente, respecto al daño que este aumento en la generación de residuos líquidos dañinos para el ambiente puede causar, el especialista aseguró que podría ser irreversible, pues es un tema que ninguna autoridad se atreve a resolver.
“Es un tema arraigado en nuestra sociedad, lamentablemente; tener que sacrificar la vida natural por satisfacer la voracidad del humano, todo a costa de contaminar ríos, de exterminar bosques. Las autoridades no se atreve porque es complicado, por ejemplo el rescate del Atoyac, del río Salado, es imposible, más si a eso añadimos que la gente va y tira su basura, animales muertos o que no implementa en su casa un sistema de captación pluvial”, concluyó.
