Pasar al contenido principal
x

Oaxaca cambia hábitos para confrantar el crimen

Foto(s): Cortesía
Redacción

El miedo al delito, tras desatarse la inseguridad en el estado, se ha extendido a un mayor número de oaxaqueños que se han visto obligados a fortalecer y tomar mayores medidas de seguridad. Al menos 1 de cada 4 hogares oaxaqueños ha sido víctima de un delito, señala el Inegi.


El estudio Miedo en las calles: principal emoción de la inseguridad pública delictiva, del Instituto de Ciencias Jurídicas (ICJ) de Puebla señala que el miedo al delito puede ser un problema más severo que la propia delincuencia.


Y ello se ve reflejado en trastocamiento de hábitos personales y sociales: los oaxaqueños han dejado de usar joyas, de acudir a centros de esparcimiento, espaciado las visitas a familiares e, incluso, han evitado viajar por carretera a otras entidades, señala estudio del Inegi.


La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) da cuenta del temor como compañero de los oaxaqueños, ya tres de cada 4 personas, 76.4 por ciento de los habitantes de Oaxaca de Juárez, dejó de llevar objetos de valor para salir a la calle; además, mas de dos de cada tres oaxaqueños, 64.7 por ciento, se siente inseguro en su entorno más cercano: su barrio. Los ciudadanos ya evitan caminar por las noches alrededor de su vivienda, por temor a ser víctima de un acto violento.


El análisis de los especialistas abunda en que "el miedo al delito obliga a los individuos a cambiar sus estilos de vida. Aquellas personas especialmente temerosas del delito deciden refugiarse en sus hogares, protegiéndose con candados, cadenas, barras de seguridad y alarmas", añade la publicación.


El estudio del ICJ de Puebla resalta que más de la mitad de los oaxaqueños no permite a los niños salir de su vivienda y más del 45 por ciento evita ya visitar a sus parientes o amigos, con el consecuente impacto en la convivencia familiar y los valores que por siglos han establecido los oaxaqueños.


El documento va más lejos: “pero el miedo al delito también tiene importantes repercusiones sociales y económicas. Así, por ejemplo, se ha señalado que genera alienación, promueve el desarrollo de estereotipos nocivos y acelera la ruptura de las redes informales de control social”, dice la publicación.


"Esta ruptura de los controles sociales puede tener repercusiones de largo alcance en el deterioro comunitario, siendo el miedo al delito un agente catalizador que genera conductas que pueden ser muy destructivas para la vida comunitaria y social, fracturando el sentimiento de comunidad y transformando algunos espacios públicos en áreas que nadie desea visitar", destaca el análisis.


Testigo de un robo, 69%


Consumo de alcohol en las calles, robos, vandalismo y pandillerismo son los delitos que más atestiguan los oaxaqueños en su vida diaria.


De acuerdo a la ENSU, 284 mil personas mayores en la capital señalaron haber sido testigos de un robo, 155 mil presenciaron venta o consumo de drogas y 147 mil oaxaqueños han atestiguado disparos con arma de fuego.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.