Un empleado municipal de una ciudad balneario de la costa este de Estados Unidos abrió fuego este viernes en un edificio público, matando a 12 personas antes de ser abatido por la policía.
Esta nueva tragedia en un país marcado por la violencias de las armas de fuego, se produjo en Virginia Beach, una ciudad balneario de 450 mil habitantes situada a unos 300 kilómetros al sur de Washington.
"Tenemos 12 víctimas muertas en el lugar, seis víctimas adicionales trasladadas a hospitales" de la zona, declaró James Cervera, jefe de la policía local, que no pudo precisar el estado de salud de los heridos pero indicó que un policía se había "salvado" gracias a su chaleco antibalas.
El tiroteo ocurrió justo después de las 16:00 horas locales, cuando el hombre armado, "un empleado de larga data" del municipio, entró en uno de los edificios del complejo municipal de Virginia Beach y "de inmediato comenzó a disparar indiscriminadamente contra todas las víctimas", dijo Cervera.
"El sospechoso disparó luego a la policía", que respondió y mató al atacante.
Informado de lo ocurrido, el presidente Donald Trump "se encuentra siguiendo la situación", según la Casa Blanca.
El estado sede de la NRA
Estados Unidos sufre habitualmente tiroteos similares.
El 20 de abril pasado, el país conmemoró el vigésimo aniversario de la matanza del liceo de Columbine, en Colorado, en la que dos alumnos mataron a balazos a 12 compañeros y a un profesor.
En un país en el que la tenencia de armas está garantizada por la segunda enmienda de la Constitución, desde el comienzo de este año se registraron 150 tiroteos con más de cuatro víctimas (muertos o heridos), señaló Gun Violence Archive, una ONG especializada en la violencia con armas de fuego.
En Virginia, el tema ha tomado una dimensión particular, al tratarse del estado donde tiene su sede la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por su sigla en inglés), el principal lobby nacional de las armas.
