El comandante de la Octava Región Militar, Alfonso Duarte Múgica, informó que en los seis meses que van de 2017 se han logrado erradicar cultivos ilícitos que superan los que se destruyeron en 2016.
A la fecha, detalló, se han llevado a cabo operaciones que permitieron la erradicación de 13 mil 500 hectáreas de sembradíos de enervantes; 10 mil hectáreas correspondientes al cultivo de amapola y 3 mil 500 al cultivo de mariguana.
“Ya se superó en seis meses el resultado de todo lo destruido todo el año anterior”, afirmó el representante de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en el estado de Oaxaca.
Duarte Múgica precisó que las zonas de la entidad en la que se han detectado mayor número de cultivos ilegales es en la Región Triqui, en el área cercana con el estado de Guerrero; asimismo, en la zona correspondiente a la 44 Región Militar, cuya base se encuentra en Miahuatlán.
Particularmente, en esta última, en la zona conocida como los Coatlanes, en los Ozolotepec y en las localidades que pertenecen al municipio de San Carlos Yautepec, todas poblaciones de la región Sierra Sur de Oaxaca.
Con respecto al mismo periodo de 2016, representa un incremento cercano al 400 por ciento en la erradicación de sembradíos ilegales.
Los números
De acuerdo con la Procuraduría General de la República (PGR), en nueve meses –de septiembre 2016 a mayo de 2017– en Oaxaca se destruyeron 400 mil 342 metros cuadrados de cultivos ilícitos en la región de la Sierra Sur. Se erradicaron 2 millones 166 mil 476 plantas de mariguana y ocho millones 745 mil 108 plantas de amapola, en 20 municipios de esa región.
El comandante agregó que aquello que ha permitido un incremento en el número de cultivos ilícitos de amapola y marihuana erradicados en lo que va del año, se debe al apoyo de helicópteros para detectarlos y posteriormente enviar un contingente de elementos del Ejército Mexicano vía terrestre, para destruirlos. “Esto nos evita fatigas para ser más eficientes”, apuntó.
Finalmente, hizo un exhorto a los campesinos de Oaxaca para no caer o incurrir en esta actividad ilegal. Está demostrado, dijo, que no genera ningún progreso para las comunidades indígenas sino que por el contrario, genera violencia y explotación.
