“Un núcleo de delincuentes con un modus operandi y con una finalidad específica tiende a migrar; es decir, si hay una banda de robacoches y no es detenida, mañana se va a meter a otras actividades delincuenciales. Se debe cercar y acabar (con eso) desde el inicio, de lo contrario se vuelve un pulpo, le comienzan a salir brazos por todos lados”.
Así lo expresó el consejero de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Mario Cruz Escamirosa, en el contexto de la inseguridad que vive el estado, en algunos casos ligada a hechos cometidos por la delincuencia organizada.
De acuerdo con Cruz Escamirosa, quien integra la comisión de seguridad dentro de la Coparmex Oaxaca, el incremento de la violencia en Oaxaca tiene como impulso la impunidad y corrupción que se vive en el sistema de impartición de justicia en el país.
“El gran problema es que la impartición de justicia va en cámara lenta. Entiendo y reconocemos los avances y esfuerzos pero no son suficientes, el atraso en los expedientes en fiscalías y mala aplicación de las leyes por parte de los juzgadores, además de la corrupción, es en donde hay que poner el dedo en la llaga”, sostuvo
Y es que indicó que si se compara el número de sentencias y castigos con el número de detenidos y puestos a disposición, el primero resulta mínimo. Esto se convierte en un círculo vicioso porque desalienta la denuncia.
“No sólo es poner la denuncia, es darle seguimiento, contratar un abogado, pero ya sabemos en qué va a terminar eso. La autoridad dice: es culpa de los ciudadanos por no denunciar, pero yo preguntaría a la autoridad ¿qué está haciendo para que ese proceso sea expedito y bueno?, porque al momento de colocar denuncias los denunciantes parecemos los ladrones”, destacó.
En la entidad, expuso, operan distintos tipos de delincuencia, la ubicada en la Cuenca y Costa Chica están relacionadas con el crimen organizado que no sólo implica drogas, sino trata de personas y venta ilegal de combustible. En los Valles Centrales, los hechos violentos son cometidos por grupos sindicales y agrupaciones sociales. En ambos casos, “la Fiscalía tiene que entrar con energía porque todos estos grupos sociales violan derechos de todos y no hay castigo”.
La impunidad -resaltó- envía un mensaje de permisividad y en este sentido van creciendo los grupos delincuenciales así como los delitos cometidos y la saña con los que los cometen.
