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Linchamiento ¿justicia en Oaxaca?

Foto(s): Cortesía
Redacción

¡Para que aprenda la lección!, fue el grito surgido entre la multitud; después, una luz en medio de la espesa oscuridad iluminó a la turba enardecida y se ahogó la furia. Frente a ellos ardía el cuerpo, ya irreconocible, de un hombre, ignoraban si era culpable o no, pero el pueblo ya estaba harto de tanto “pinche” ratero. 


Es la "capital mundial del mezcal", Santiago Matatlán, la sede del linchamiento ocurrido en octubre de 2016. En la madrugada del 30 de septiembre alrededor 500 pobladores, alertados por las campanas de la Iglesia, salieron y detuvieron a un hombre con unas maletas, alguien dio el pitazo de que se trataba de un ladrón.


El hombre fue conducido al Palacio Municipal, ahí la autoridad descartó ponerlo a disposición de la Fiscalía de Justicia por no haber un acto en flagrancia; ya era mucho para ellos, en esos días se habían registrado más de seis robos.
 


El salvajismo


No dieron tiempo de mediar o explicar, la ira que salía desde las vísceras borró todo tipo de razonamiento. A la gente lo que le importó, en ese momento, era hacer justicia, poner el ejemplo a otros para que pensaran dos veces antes de robar.


La multitud no daba crédito de la inacción de la autoridad, por eso se convirtió juez: golpearon al hombre hasta desquitar su coraje, lo amarraron a un poste frente al Palacio Municipal, le cortaron los dedos de las manos, lo arrastraron más de 50 cuadras cerca del arroyo que se encuentra en inmediaciones de la comunidad. Colocaron maleza y llantas usadas, pusieron encima al cuerpoy le prendieron fuego.


 



Una turba enardecida de vecinos de Santiago Matatlán, Valles Centrales, detuvo a un presunto ladrón; fue detenido, golpeado e incinerado vivo.

 


Diez meses después se sigue sin comprobar si era culpable Enrique Mendoza, de 40 años de edad, originario de Ecatepec, Estado de México, identificado por su esposa horas después del linchamiento,


En la comunidad, la gente prefiere no hablar de aquel episodio “negro”, donde una turba recurrió a la justicia popular harta de los robos y la falta de atención de las autoridades.
 


Ajusticiamientos ante falta de respuesta


La justicia popular es un arma de doble filo ya que un justo puede pagar por un delito que no cometió, aunque la mayoría de casos el acusado puede tener culpa y confesar ante toda la turba, explica el sociólogo Isidoro Yescas.


El fenómeno que no es propio sólo de Oaxaca, pero se trata de una reacción de la gente frente a hechos vandálicos y se da porque desconfían de las autoridades, de las instituciones encargadas de procurar justicia, “ni bien los detienen y ya los dejan libres, hay una falta de credibilidad”, explica el investigador.


Tomar la justicia por cuenta propia es un hecho que viola la ley, dice, pero tiene explicación a partir de la falta de respuesta de las autoridades a la ciudadanía.


 



Cuando la ciudadanía detiene a los ladrones lo que busca es justicia por la inacción de autoridades.

 


El investigador manifiesta que cuando se amotina la gente nadie sabe quién es la que incita, pero lo qué ha ocurrido en esas poblaciones que la gente explota al más mínimo rumor, sin ser comprobado, puede derivarse de antecedentes de hechos que no han sido atendidos.


Los cierto, indica, es que en Oaxaca ha ido creciendo los ilícitos de diversos tipos en todo el estado, al grado que las autoridades o bien la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca se ha visto totalmente rebasada.
 


Cuatro linchamientos


En los últimos meses de 2016, entre octubre y diciembre ocurrieron 4 casos más de justicia popular


El caso de linchamiento ocurrido en San Francisco del Mar, donde una multitud sacó de los separos municipales a un supuesto secuestrador, quien había intentado levantar y violar una jovencita de la ranchería Cerro Grande, generó gran conmoción e indignación ciudadana.


El presunto secuestrador era un repartidor farmacéutico de la empresa Dipromed identificado a través de credenciales y después por la misma empresa, pero los señalamientos directos de la presunta víctima sirvieron para que una turba de 300 personas enloquecidas de furia, sacaran al hombre, lo golpearan y finalmente colgaron de la puerta de la cárcel municipal de San Francisco.
 


JUICIO SUMARIO


En este caso tampoco se pudo constatar la presunta culpabilidad del reponsable, no se le pemitió.


El 20 de julio en Santiago Ixtayutla, región de la Costa: Alberto Oseguera Quiroz, de 33 años de edad y Anselmo Ruiz Merino, de 28 años, ambos acusados de robo.


El 26 de septiembre, en San Isidro Comitlán, región de la Sierra Sur: Francisco Quiroz Ruiz, Erick Uriel López Suárez, Eugenio Casarrubias Tenorio y Ulises Chávez García de 36 años de edad, acusados de robo.


De acuerdo a análisis sobre sucesos de este tipo señalan que: “muchas veces la masa enardecida, decepcionada por la falta de protección que debe proporcionarle el Estado, decide actuar al margen de la ley. Esas personas no entienden por qué alguien, a todas luces culpable, necesita ser procesado con la posibilidad de ser puesto en libertad apenas en unos pocos días o meses. Surge entonces la tentación, que se convierte en realidad, de aplicar inmediato castigo con una crueldad que llega al más feroz salvajismo”.


 


Sociólogos explican que la organización entre la población se debe a que no encuentran respuesta de las autoridades.

 


Fiscalía solo dos expedientes abiertos


De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado, de los casos de linchamientos registrados solo cuenta con dos carpetas abiertas, pero no hay avances en las investigaciones.


Mientras que de la queja abierta por la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca asentada en DDHPO/2020/ (01)/OAX/2016 por el caso de ajusticiamiento en Santiago Matatlán, en el cual pudo haber negligencia de las autoridades, no ha pasado a mayores.


La Defensoría solicitó a la Secretaría de Seguridad Pública rendir un informe sobre su intervención, pues tuvo conocimiento que la Policía Estatal fue informada sobre el riesgo que corría el presunto delincuente desde las 22:30 horas del 29 de septiembre último, es decir, varias horas antes de que ocurriera el linchamiento y no atendió de manera oportuna.


 


Harta, la ciudadanía se organiza


La falta de actuación de las autoridades ha motivado a que vecinos de colonias y municipios se organicen para detener a presuntos delincuentes. En lo que va de este año, en los municipios de Oaxaca de Juárez, Huajuapan, Tlaxiaco, entre otros, se han detenido en flagrancia a sujetos robando.


Aunque no han llegado a linchamiento, los han agredido, amarrado, desnudado y exhibido ante la ciudadanía como una lección.


 


“Vecinos organizados contra la delincuencia. Rata te estamos vigilando”, son mantas que en distintos municipios y colonias se han instalado como medida de protección y advertencia.


 


La medida se ha tomado ante el incremento de los robos y asaltos que se han presentado, “ya ni las escuelas se salvan”, sostuvo doña María habitante de la colonia Reforma de Oaxaca de Juárez, aunque las autoridades municipales y estatales lo niegue.

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