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Largas hora de trabajo, escasos alimentos: la tediosa función de policía

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- Un casco negro opaco cubre su cráneo y las orejas, la cara la tiene embozada , unicamente un fragmento de su morena piel queda descubierta, abajo de sus gafas, que hacen juego con su pechera, guantes y botas recién lustradas, parece un tipo implacable hasta que lo escuchan murmurar.


Con su mano derecha, el elemento de la Policía Estatal no suelta su arma lanzagranadas de gas lacrimógeno y con la zurda acaricia el arsenal al momento que le dice a su pareja con voz discreta, “espero que no lleguen más maestros, y si llegan pues a chingarle”, inmediatamente el ruido que emitió de su boca es opacado por unas claves que suenan en su radio que cuelga de su lado izquierdo de la camisola.



 


La carretera federal 190 en las faldas del cero del Fortín, la calle de Neptuno y la primera privada de esa avenida, son el escenario donde profesores entablaron un retén para impedir que los turistas suban a la rotonda de las azucenas. A 200 metros decenas de uniformados se colocan por si la gremial intentará subir a la llamada “Máxima Fiesta” de los oaxaqueños.


Tras varios minutos de estar formados en la segunda línea del batallón atrás de una valla metálica, quien carga la carrillera y otros compañeros reciben permiso para separarse de la formación.


Tiempo que es aprovechado para comprar un pan que comen rápidamente los oficiales al lado de los baños ambulantes y las patrullas que fueron habilitadas como taxis, para subir a los asistentes a la Octava del Lunes del Cerro. Sus nervios de hace unos minutos son disfrazados por impaciencia.


Con forme los integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) aumentan el cerco, e impiden que los turistas suban al auditorio Guelaguetza, la formación y órdenes son más rígidas para lo oficiales.


En el otro extremo aparecen, llantas, piedras, más profesores y las primeras llamas, sólo queman basura pero eso se traduce en que los ojos de los policías estén alertas, el escudo al brazo y el tolete a la espalda.



 


El astro rey muestra su poder y la tarde se vuelve más calurosa, el uniforme y utensilios agotan a los custodios, pero no lo pueden demostrar, las órdenes son claras se deben de mantener estoicos. A la par los docentes buscan una sombra y debilitan su bloqueo, toman un respiro bloquear el acceso antes de la función vespertina.


La mayor tensión se dio ente turistas y maestros cuando intercambiaban insulsos ante el impedimento para subir al Fortín.


A las 17.00 horas la Sección 22 ordena la retirada, por ende los estatales son concentrados en un módulo que se encuentra por el “Ojito de agua”, se quitan los chalecos, su única armadura vuelve a ser el azul de su uniforme, pueden tomar un respiro, aún les falta media jornada para salir francos.


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