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“La vida, si fuera necesario”, comandante con 21 años de servicio en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

De ser secretaria ejecutiva y después de haber desempeñado varios puestos en la Policía Municipal, Luz María Hernández Cruz, actualmente se desempeña como comandante del sector Centro, labor que realiza con profesionalismo, apoyada por los elementos que tiene a cargo, a los que considera como los mejores de dicha corporación.


Mencionó que proviene de una familia de militares. “Mi padre (Juan Hernández Diego), fue cabo de infantería y salió como sargento del 18 Batallón de Infantería, fue mi ejemplo a seguir. Me emocionaba verlo llegar con su uniforme, a veces me preguntaba el por qué no estaba conmigo, pero ahora entiendo que cumplió una función conmigo, que fue salvaguardar a la Nación; me enseñó buenos valores y por ello eso he llegado hasta donde estoy”.


Trabajó en la Aseguradora Hidalgo, en una inmobiliaria, “siendo madre soltera me vi en la necesidad de ingresar a la corporación un 16 de julio (de hace 21 años), teniendo la confianza de Daniel Camarena Flores, entonces director de la Policía Municipal”.


En dicha corporación realizó diversas actividades: secretaria del administrativo, en la cabina de control del 060, en jurídico, en las coordinaciones de seguridad pública, así como trabajo con varios directores y comandantes, que han estado a cargo de la seguridad del municipio de Oaxaca de Juárez.


 


A DETALLE


 


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Elementos están a su mando.


Coordina la seguridad de los principales barrios de la ciudad, bancos, cajeros automáticos, comercios, joyerías y tiene contacto con los diversos Comités de Vida Vecinal (Comvives).


 


21


Años de servicio en la Policía Municipal


 


Combinación nada fácil


Respecto a lo difícil que es combinar su trabajo con los deberes de su hogar, indicó que es complicado, “pero al momento en que uno sale del servicio, lo que hago es disfrutar de mi familia, que es lo máximo, dicen que no es la cantidad del tiempo, sino la calidad que uno le dedica a sus hijos, lo que tiene más valor, y trato de hacerlo”.


Refirió que cuando trabaja, por medio del celular se comunica con sus hijos, en sus breves descansos.


“Mis hijos son buenos y se portan bien, esto, gracias al apoyo que tengo de mi madre Caritina Cruz Rodríguez, que siempre me ha apoyado; si ella no lo hiciera, yo no estaría trabajando al 100 % en la policía porque dejarlos con otras personas es riesgoso, a veces uno no sabe quiénes son los que van a cuidarlos, pero estando con ella, están perfectos”.


 


Los hombres siempre quieren mandar


En cuanto a qué tan difícil es trabajar con hombres, mencionó que lo es, “porque la mayoría de ellos siempre mandan, ordenan, incluso, a veces hay comandantes que no han confiado en mí, porque dicen que por ser mujer no puedo hacerlo, pero les he demostrado que puedo hacer las cosas y mucho mejor, porque tengo la vocación de servir a la ciudadanía, y si en algún momento tengo que dar mi vida por alguien, lo tendré que hacer, porque es parte de mi trabajo”.


Sin embargo, para que eso no suceda, se prepara diariamente, “dicen que entre mejor estemos preparados, menos riesgos vamos a tener, porque hago falta en mi hogar, aunque uno de mis hijos ya terminó el bachillerato y es músico, mi hija apenas va a pasar a tercero de secundaria y tengo a dos muchachones que son los hijos de mi esposo, uno de ellos Licenciado en Educación física y otra que es Licenciada en Pluriculturismo.


 


Siempre preparada y dispuesta a defender a los buenos, a costa de lo que sea.

 


En servicio, ayudó a dar a luz


En una ocasión, cuando recién había ingresado a la corporación, llegó a un servicio a la Central de Abasto, donde una dama iba a dar a luz, “cuando vi que venía el bebé empecé a pedir instrucciones a C2 para que me orientara de lo que tenía que hacer, cuántos centímetros tenía que ser el cordón umbilical para cortarlo, y corté, me quité mi camisola y entregue al pequeño a los paramédicos de la ambulancia, la señora en agradecimiento, le puso mi nombre, porque fue niña”.


Dijo que la satisfacción más grande que tiene es apoyar a la ciudanía, “cuando una persona requiere del apoyo y logramos la detención, nos sentimos satisfechos porque hemos cumplido con la función que tenemos de proteger y servir a la ciudadanía, que cubrimos todo el proceso que dicta el nuevo procedimiento penal, nos da la satisfacción que ayudamos, y que la gente se siente contenta”.


“Cuando voy sobre una persona que ha cometido un delito siento que se me sube la sangre, que tengo que cuidar todo conforme a derecho, no agredirlo ni violentarlo, cubrir todo lo que debe de hacerse como primer respondiente; no violar sus derechos, protegerlo en todo momento, porque ahora toda la gente está muy enardecida y quiere tomar venganza por mano propia”, indicó.


En el momento de la persecución, casi ni siente el esfuerzo que está haciendo, “cuando se llega al cuartel y bajamos al delincuente, es cuando uno reacciona de lo que pudo haber pasado, en caso de no haber actuado adecuadamente”.

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