Para los oaxaqueños la inseguridad ha aumentado durante el último trimestre, de acuerdo con la reciente encuesta de seguridad pública urbana del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); a la par, organizaciones no gubernamentales e indicadores delincuenciales demuestran que el incremento de está problemática social en la entidad no es sólo una percepción ciudadana sino que es una realidad.
Los últimos resultados del Inegi respecto de la percepción de inseguridad que tiene la población mayor de 18 años en Oaxaca aumentó de 74 a 77.9 por ciento durante el tercer trimestre del 2017, revelando que la sensación de vulenarbilidad ante el crimen se genera por diversos factores, como la atestiguación de conductas delictivas o antisociales, el consumo de alcohol, robos, asaltos, vandalismo, venta o consumo de drogas, pandillerismo y disparos frecuentes con armas.
Por ello, la población de 18 años y más manifestó haber modificado sus hábitos respecto a “llevar cosas de valor como joyas, dinero o tarjetas de crédito” o “caminar por los alrededores de su vivienda, pasadas las ocho de la noche”.
De acuerdo con Óscar Osorio Rosas, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, la inseguridad no es sólo una percepción sino que es una realidad que las autoridades deben aceptar para poder enfrentarla. Lamenta que los actos delincuenciales provengan tambien de una decadente educación desde el seno familiar y enfatiza la necesidad de actuación del binomio ciudadanos-funcionarios.
Los números
Hasta agosto de este año, en Oaxaca se reportaron 2 mil 808 casos de delitos, es decir, 90 por día, de acuerdo con la estadística de Incidencia Delictiva Nacional del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de la Secretaría de Gobernación, de los cuales impactan los delitos de homicidio doloso y violación.
Para Nora Sandoval, integrante del Centro Regional de Derechos Humanos “Bartolomé Carrasco”, la seguridad pública en Oaxaca está en condiciones precarias, pues los elementos de seguridad no cuentan con el adiestramiento necesario ni se les remunera de acuerdo con la importante actividad que desarrollan.
Raul Martínez es un policía estatal que integró un paro de actividades hace dos años exigiendo mejoras laborales y el derecho a la jubilación. Para él, la sociedad y los uniformados han perdido el respeto mutuo, ya no existe confianza ni -en muchos de ellos- la vocación de proteger a la gente. "La inseguridad va más allá de políticas y leyes".
El lugar principal en el cual la ciudadanía percibe la inseguridad es en los cajeros automáticos localizados en la vía pública, seguido de el transporte público, en las calles que habitualmente usa y en el banco, de acuerdo con el referido estudio de seguridad pública urbana del INEGI.
