“Quieren que regresemos a los cuarteles, adelante, yo sería el primero en levantar no una sino las dos manos para que nos vayamos a hacer nuestras tareas constitucionales”, dijo el general Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional en 2016.
La acostumbrada tranquilidad del parque El Tequio se interrumpió. El sonido de las bocinas sobresalía del natural murmullo de los árboles y del intenso ruido de los aviones.
Desde el 2006, las fuerzas armadas de México salieron a las calles para combatir en la llamada guerra contra el narcotráfico, el mismo Cienfuegos dijo, en una afrenta clara con el presidente Enrique Peña Nieto, que los militares no estudiaron para andar persiguiendo delincuentes.
Las carpas instaladas días antes resguardaban espectaculares instrumentos militares. La exposición Fuerzas armadas... Pasión por servir a México, hizo que la concurrencia de personas creciera.
“Estamos haciendo funciones que no nos corresponden porque no hay quien las haga o no tienen está capacidad. Mi balance es que en diez años que se determinó que se reconstruyeran las policías todavía no las vemos reconstruidas”, aseguró en 2016 el titular de la Secretaría de la Defensa.
Como el orden del día lo anunciaba ahí estaba Alejandro Murat Hinojosa, Gobernador del estado, con una elegante guayabera blanca y pantalón de vestir; contrastando con Eviel Pérez Magaña, secretario de Desarrollo Social, quien vestía de traje. Salvador Cienfuegos le fue fiel a su vestimenta militar.
El propio Peña Nieto ha suavizado en múltiples ocasiones las declaraciones realizadas por el general Cienfuegos, alabando el trabajo realizado por las fuerzas armadas.
Decenas de elementos militares custodiaban a los secretarios y al Gobernador en su recorrido, mientras el sol apremiaba a los que lo acompañaban.
Por otra parte, el general Audomaro Martínez Zapata, asesor en materia de seguridad pública del candidato virtual electo a la Presidencia del país, aseguró en junio del 2018 que el retiro del Ejército de las calles será en los próximos tres años de manera paulatina.
Se van sin decir adiós
El general Cienfuegos, orgulloso de las fuerzas militares nacionales y Murat Hinojosa escuchaban con atención la explicación en cada una de las carpas, donde se exhibían vehículos, tanques, aviones, barcos y motocicletas.
Los binomios caninos les robaron suspiros a los invitados de los militares. Mientras, lució la calenda preparada por los integrantes del servicio castrense.
Y no podía faltar, en el mes de la Guelaguetza, los bailes folclóricos; primero Flor de Piña y después la Danza de la Pluma.
A toda prisa y con la efectiva valla de militares, Murat, Cienfuegos y Pérez Magaña emprendieron la huida, sin detenerse ni muchos menos dar una declaración.
