Pasar al contenido principal
x

Falta documentar innovación en el campo

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Incrementar la innovación en el campo tiene un beneficio directo en la economía, pero pocos son los investigadores que se han enfocado a medir los aportes que en 2018 se contabilizó en 2 mil 205 millones de pesos para la balanza comercial.


“A los investigadores nos ha faltado documentar los aportes de la innovación y hacerlo más evidente para que los funcionarios del ramo vean resultados y difícilmente se nieguen a autorizar recursos”, afirmó el profesor investigador de la Universidad Autónoma Chapingo, Roberto Rendón Medel.


En los últimos 15 años el integrante del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología (Conayt) se ha dedicado a la evaluación de esquemas de transferencia y gestión de la innovación rural.


Eso le permite saber que en Oaxaca la innovación en el campo durante 2017 representó un incremento del ocho por ciento y para 2018 del 16 por ciento.


Los resultados son medibles: un incremento de 120 kilogramos por hectárea de rendimiento, “2.3 veces más que la media nacional”, es decir, 888 mil 50 toneladas más de producción, 


Ese incremento en innovaciones “es producto de la estrategia del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) y su red de colaboradores como el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (Inifap)”. 


Indicó que si el discurso de las instituciones y sus investigadores que impulsan innovaciones no tiene un sustento del impacto económico que logran, los servidores públicos se van a seguir cuestionando la razón de inyectar recursos a nuevas investigaciones.


Indicadores comunes 


Sin embargo, el especialista en redes de innovación, en planeación y presupuesto para resultados, consideró que las instituciones necesitan indicadores comunes para medir acciones como la mejora de rendimientos de determinados cultivos en zonas focalizadas de cada estado.


“Un indicador común puede ser la mejora en la calidad de vida de la población”, pero lo que se requiere es que instituciones como Cimmyt motiven a investigadores, productores, servidores y a todos los sectores a sensibilizarse sobre los efectos climáticos que sienten todas las personas porque ya se perciben en la variación de las temperaturas o la falta de lluvia", expuso.


E insistió: “el esfuerzo de las instituciones debe evidenciarse para pasar de la investigación a la extensión para el desarrollo social y económico”.


Por ello, concluyó que quienes realizan investigación para el campo deben exigir que el extensionismo no sea considerado como un sector “al que se le avienta lo que le sobra después de entregar tractores”.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.